Mindlin pinchó el globo de las exportaciones de gas al polo industrial de San Pablo

Mindlin pinchó el globo de las exportaciones de gas al polo industrial de San Pablo

 

Marcelo Mindlin pinchó uno de los globos recurrentes de la industria del gas. Mientras el Gobierno festeja la exportación de gas a Brasil como un hito histórico, el dueño de Pampa Energía dijo en público lo que en privado muchos repiten: el negocio no cierra. 

Mindlin puso en duda que tenga sentido invertir miles de millones de dólares en gasoductos, como la reversión del gasoducto norte, para vender gas apenas unos meses al año. 

En una entrevista con El Cronista, Mindlin explicó que Brasil tiene una matriz dominada por la hidroelectricidad, que en años normales cubre gran parte de su demanda al menor costo. El gas aparece sólo para cubrir picos muy puntuales, de dos o tres meses, y aun así durante pocas horas de pocos días. Con ese patrón de consumo, explicó, no hay racionalidad económica posible en la construcción de una red de gasoductos que vaya desde Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, hasta el litoral paulista. 

Mindlin incluso reveló que del lado brasileño no aparece ningún comprador dispuesto a firmar contratos en firme por nueve meses al año, que es lo mínimo necesario para justificar la inversión.  

Shell abandonó el mega proyecto de GNL de YPF y expone la «venta de humo» de Marin

El contraste es incómodo porque el Gobierno celebró la reversión del Gasoducto Norte como una obra emblemática. La presentó como la llave para reemplazar el gas boliviano, transportar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios desde Vaca Muerta y abrir la puerta a las exportaciones regionales. 

Mindlin explicó que Brasil tiene una matriz dominada por la hidroelectricidad, que cubre gran parte de su demanda al menor costo. El gas aparece sólo para cubrir picos muy puntuales, de dos o tres meses. Con ese patrón de consumo, explicó, no hay racionalidad económica posible en la construcción de una red de gasoductos que vaya desde Vaca Muerta hasta el litoral paulista. 

Hubo actos, fotos y comunicados que hablaron de un «antes y un después». Ese relato se reforzó cuando se anunciaron las primeras exportaciones a Brasil, vía Bolivia, en operaciones calificadas como «históricas». En los hechos, fueron envíos interrumpibles, de prueba, atados a ventanas de oportunidad y a que el mercado interno no demande ese gas. 

Lo más llamativo es que el propio gasoducto que se exhibió como logro sigue en obra. Fue la única gran obra pública que inauguró el gobierno libertario, pero se cortó la cinta sin que estuviera terminada. Faltan completar y poner plenamente en funcionamiento las plantas compresoras clave para que el sistema opere a capacidad. Todavía hay cuadrillas trabajando en el trazado. 

Daniel González, responsable de la política energética del gobierno de Milei.

Las demoras no son menores. Las empresas contratistas reclamaron pagos atrasados y advirtieron que sin financiamiento regular es imposible cumplir los plazos. Sin compresoras funcionando a pleno, la promesa exportadora queda condicionada. 

La obra del Gasoducto Norte quedó abandonada porque no le pagaron a la contratista

 El escepticismo de Mindlin adquiere otra densidad cuando se mira su estructura empresaria. No es solo productor de gas. Controla Pampa Energía, es dueño de TGS, participa en generación térmica y maneja Transener, la columna vertebral del sistema eléctrico. 

Para un empresario integrado, quedarse con ese paquete completo sería un negocio redondo. Tan redondo que la ley lo prohíbe: el marco regulatorio impide que quien genera energía controle también el transporte eléctrico. 

En un sector donde la integración vertical suele ser el gran premio, Mindlin se esfuerza en negar que sus piezas encajen entre sí. Pero el mapa muestra otra cosa: gas, transporte, generación, construcción y ahora cemento. Un entramado que, lejos de la épica de la integración regional, pone el foco en otra integración, más silenciosa y doméstica.

En ese contexto, no parece casual otra respuesta de Mindlin. Cuando le preguntaron por la reciente compra de Loma Negra, descartó cualquier sinergia. Dijo que no sumaba valor para Pampa, que era «todo lo contrario» de lo que necesita la empresa, porque la cementera puede parar sus plantas en invierno, justo cuando el gas es más caro, y operar los nueve meses en que es más barato. 

La negación fue todavía más tajante cuando le mencionaron a Sacde, la constructora del grupo, habitual jugadora en grandes obras de infraestructura. «Cero sinergias», insistió. Ni con la cementera, ni con la constructora, ni con el resto de los activos. 

En un sector donde la integración vertical suele ser el gran premio, Mindlin se esfuerza en negar que sus piezas encajen entre sí. Pero el mapa muestra otra cosa: gas, transporte, generación, construcción y ahora cemento. Un entramado que, lejos de la épica de la integración regional, pone el foco en otra integración, más silenciosa y doméstica.

 

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  • Dura advertencia de China a Milei: impuso aranceles a la carne argentina

     

    China lanzó una dura advertencia a Javier Milei. Impuso una cuota y aranceles a la carne vacuna de la Argentina en una medida que puede leerse como una represalia al acercamiento aDonald Trump, pero sobre todo, como una señal de molestia por el no cumplimiento de lo acordado cuando se decidió renovarle el swap al gobierno libertario. 

    La medida también alcanza a otros exportadores de carne como Brasil y Australia, pero el impacto posible sobre la proyección del comercio de carne de la Argentina, es imposible de soslayar.

    China explica por si sola el boom exportador de carnes que vive la Argentina: es el mayor cliente del país y concentra el 70 por ciento de las compras. Este nuevo régimen rige desde este 1 de enero de 2026 y está previsto que se extienda por tres años, con un mecanismo de aumento de las cuotas de dos por ciento por año.

    Según informó el ministerio de Comercio chino, la cuota será de 511.000 toneladas y para ella se mantendrá el actual 12,5% de arancel que ya paga la carne argentina en ese destino. Pero, si la exportación supera ese volumen se deberá afrontar un arancel del 55%. La estudiada calibración de la medida, dice mucho sobre el manejo de los tiempos y las señales políticas del régimen comunista.

    Macri mete púa en la relación de Milei con EEUU: «China es más complementaria para Argentina»

    En diálogo con LPO, n diplomático que sigue de cerca la relación con China intentó matizar el efecto de la medida: «No nos afecta tanto, de hecho, afecta más a nuestros competidores. Hacen con la carne lo mismo que nosotros les hacemos con las bicicletas y otra decenas de productos a los que acusamos que entran haciendo dumping».

    Pero reconoció que «el cupo nos afecta si tuviésemos un plan para ampliar nuestras exportaciones». 

    No nos afecta tanto. De hecho, afecta más a nuestros competidores. Hacen con la carne lo mismo que nosotros les hacemos con las bicicletas y otra decenas de productos a los que acusamos que entran haciendo dumping.

    Pero este diplomático sí confirmó que el régimen está molesto con el gobierno de Milei porque no cumplió su promesa de enviar una delegación del alto nivel a Beijing, encabezada por Milei o su hermana, como se acordó cuando se renovó el swap. Tras la reunión de noviembre de 2024 en la cumbre de G20 de Río de Janeiro, el Presidente se comprometió a viajar en el mes de mayo pero eso no pasó. Luego, iba a viajar Karina pero lo terminó suspendiendo. 

    El doble agravio molestó al gigante asiático, que ahora tiene una oportunidad inmejorable de plantear su molestia: Este año deberá discutirse nuevamente la renovación del swap, esencial para las frágiles reservas del banco Central Argentino.

     «El vuelto de China viene con el swap que Milei va a tener que renovar este año. No quisiera ser parte de la delegación que va a tener que ir a negociar a Beijing», afirmó el diplomático consultado. 

    Por otro lado, China le presta atención a un eventual acercamiento con Taiwan. Durante el primer año de la gestión Milei, la entonces canciller Diana Monino tuvo encuentros con la representación de la isla, revelados en exclusivo por LPO, que llevó el vínculo bilateral al máximo nivel de tensión. 

    Tras su salida no hubo nuevos acercamientos y fuentes cercanas a Taiwan consultadas pot LPO reconocieron que no tienen la relación que quisieran con el gobierno de Milei. «Estamos intentando construir un nexo, pero hasta ahora sin éxito», agregó la fuente consultada. 

    Según datos de la inteligencia estadounidense, China proyecta anexarse Taiwan en 2027 y para 2049, adversario del centenario de la revolución de Mao, el territorio ya debería estar completamente unificado. 

    El vuelto de China viene con el swap que Milei va a tener que renovar este año. No quisiera ser parte de la delegación que va a tener que ir a negociar a Beijing.

    Esto explica el reciente despliegue  militar de China con ejercicios en la zona y el imponente mensaje de Xi Jinping para este fin de año: «La reunificación es imparable».  

    En ese fino y delicado equilibrio global es que tiene que moverse la Argentina de Milei que tiene el desafío de evitar que un vínculo pragmático, sostenido por comercio, financiamiento y swaps, quede atravesado por decisiones políticas que Beijing lea como una provocación abierta. 

    La cuestión de Taiwan, que por ahora respalda la Casa Blanca, le agrega complejidad al tema. Apoyar la soberanía de Taiwan es para China una línea roja. 

    Como sea, todo indica que este 2026, China quiere mostrar una posición más asertiva en el tablero mundial. Restricciones comerciales, demoras administrativas y una revisión integral del vínculo financiero aparecen en el menú de respuestas posibles a los países que desafien a Beijing. 

    No se trata de un castigo inmediato, sino de una estrategia de desgaste gradual. El problema es que la Argentina llega a ese escenario con una fragilidad externa extrema. Reservas exiguas, vencimientos concentrados y una dependencia creciente de financiamiento de corto plazo dejan poco margen para navegar los conflictos geopolíticos.

     

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  • Trump anunció que Estados Unidos capturó a Maduro y lo sacó de Venezuela

     

    Donald Trump anunció que capturó a Nicolás Maduro y lo sacó de Venezuela, en un desenlace impactante del cerco que había montado sobre el régimen chavista. La operación fue precedida por un ataque a larga escala de aviones y helicópteros norteamericanos sobre Caracas, que llamativamente no recibieron ninguna respuesta por parte de las Fuerzas Armadas de Venezuela.

    En un mensaje difundido en su red social Truth publicado a las 4:30 de la madrugada, Trump anunció que Maduro «fue, junto con su esposa, capturado y trasladado fuera del país»

    «Esta operación se realizó en conjunto con las fuerzas de seguridad de los Estados Unidos», dijo el presidente norteamericano y anticipó que «los detalles se darán a conocer más adelante». En ese sentido, dijo que habrá una conferencia de prensa este sábado a las 11 en Mar-a-Lago.

    Luego, en un intercambio telefónico de 50 segundos con el periodista Tyler Pager del New York Times, Trump agregó que la captura fue el resultado de «un montón de buena planificación de excelentes tropas y gente». «De hecho, fue una operación brillante», agregó. 

    La procuradora trumpista Pam Bondi, anunció que Maduro y su mujer enfrentan cargos por narcotráfico y narcoterrorismo en la poderosa fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y deberá enfrentar un proceso judicial en los tribunales de Estados Unidos. 

    Afirman que la CIA atacó con drones a un puerto de Venezuela 

    La vicepresidenta Delcy Rodríguez, dijo en un mensaje telefónico transmitido por la televisión estatal VTV que el país sufrió «un taque aéreo brutal» por parte de Estados Unidos contra Caracas y exigió al gobierno de Donald Trump una «prueba de vida inmediata de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores».

    «Desconocemos el paradero de Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores. Exigimos al gobierno del presidente Donald Trump prueba de vida inmediata del presidente Maduro y de la primera dama», dijo Delcy, quien describió el ataque como una «violación flagrante del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas». 

    Desconocemos el paradero de Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores. Exigimos al gobierno del presidente Donald Trump prueba de vida inmediata del presidente Maduro y de la primera dama.

    «En la madrugada del día de hoy, el gobierno de los Estados Unidos dio el paso en falso que Venezuela ha venido denunciando y lanzaron un ataque aéreo brutal violando todas las normas del derecho internacional», afirmó.

    «La cuna de nuestro padre libertador, la capital Caracas, fue atacada, la capital ciudad que vio nacer al libertador de la patria grande y el hombre más grande en nuestro continente ha sido vulnerado», agregó Delcy Rodríguez, que por ahora está a cargo del gobierno de Venezuela.

    Ahora el interrogante es si la salida de Maduro abre un etapa nueva en la que la oposición pueda tomar el poder a partir de nuevo proceso electoral, la resistencia que las Fuerzas Armadas y la estructura de poder chavista puedan poner a esa estrategia o si inicia una etapa de transición interna con liderazgos que aparezcan dentro de la propia estructura de poder. 

    LPO reveló en exclusivo que Trump no confía del todo en los liderazgos opositores actuales y que no quería exponerse a un nuevo Afganistan con militares estadounidenses apostados en el territorio sudamericano como base de apoyo de una presidencia interina débil.

    Las figuras a las que hay mirar con atención en este contexto a la propia Delcy Rodríguez, Diosdado y especialmente al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. 

    Un importante dirigente de la oposición dialoguista venezolana dijo a LPO en medio de la incertidumbre que no descartan que a Maduro «lo haya entregado» el régimen para descomprimir la situación de tensión que se vive hace más de dos meses. «Probablemente vayamos hacia un régimen mucho más oscuro y cruento», advrtió. 

    Maduro fue, junto con su esposa, capturado y trasladado fuera del país.

    Por otro lado, un funcionario del chavismo se reconoció sorprendido ante la operación y dijo LPO: «Yo imaginé que los estadounidenses iban a bombardear Venezuela, pero no me esperaba que iban a llevarse a Nicolás». 

    Pero por ahora, esas figuras claves del régimen parecen mantenerse en una posición de confrontación con Trump. Antes que el presidente de Estados Unidos anunciara la captura de Maduro, el gobierno venezolano emitió un comunicado oficial en el cual repudiaba la «gravísima agresión militar» perpetrada por el gobierno de los Estados Unidos.

    Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen, incluso instó a la movilización de las milicias y fuerzas de seguridad para «defender la soberanía nacional ante el ataque imperialista».

    Pero su aparición en la madrugada, en calma y rodeado de militares, alimentó las especulaciones sobre un pacto de este militar con la administración Trump.

    Miembros de la seguridad de Maduro en la entrada del Palacio Miraflores.

    Como sea, la caída de Maduro es un acontecimiento político mayúsculo de consecuencias todavía difíciles de proyectar, que puede generar efectos notables en el mercado petrolero y en el tablero regional, que obserba como Estados Unidos regresó a sus épocas de intervención directa  en Latinoamérica. 

    Esta escalada se intensificó durante la primera quincena de noviembre cuando Estados Unidos desplegó el portaaviones USS Gerald Ford a las costas de Venezuela. Luego,  Trump avanzó en la incautación de buques petroleros sin bandera que el régimen chavista utilizaba para eludir las sanciones y enviar barriles a países aliados como Irán, China o Cuba.

    Washington inluso incautó con un barco que iba a China y no estaba en la lista de naves sancionadas por el Departamento del Tesoro. Esto generó la furia del gigante asiático que declaró su apoyo a Maduro y su gobierno, como lo hizo Rusia. Un apoyo retórico, que hasta ahora no pareció intimidar a Trump.

    La última ofensiva conocida fue el ataque de la CIA con drones a un puerto donde supuestamente operaba El Tren de Aragua, este cartel de droga que Estados Unidos dice que está controlado por el chavismo, pero que muchos dudan de su existencia. Como sea, ese fue el primer ataque en tierra desde el inicio de la escalada militar que lanzó Trump y que esta sábado coronó con la captura de Maduro en un operativo cinematrográfico que hace acordar al secuestro del general Noriega de Panamá.

    Simpatizantes de Maduro, lamentan su captura en las calles de Caracas.

     

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  • La Filarmónica vuelve a subirse al escenario del Círculo Italiano de Villa Regina

    La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a la presentación de la Filarmónica de Río Negro este sábado 10 de julio a las 19 horas en el cine teatro Círculo Italiano. La Orquesta de la Secretaría de Estado de Cultura de Río Negro contará con la presencia de Clara Parodi como…

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  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

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  • Juez enfría su candidatura y refuerza su alianza con Bornoroni para diluir a De Loredo

     

    Más de un asado hubo en el cierre del 2025 entre el senador y anfitrión, Luis Juez, y el visitante ilustre al country de la zona sur de la capital cordobesa, el diputado libertario Gabriel Bornoroni. Los que se hicieron durante el mes de diciembre en la casa de Juez contaron con la compañía de algunos laderos del entorno de ambos y el objetivo central no estuvo en discusión: ganar la provincia de Córdoba y sacar al peronismo después de 25 años en el poder.

    Quién será el encargado de encabezar la fórmula para enfrentar a Martín Llaryora, que irá en busca de su reelección, es lo que todavía no se termina de dilucidar. Aunque hay señales, gestos. Entre ellos, el más importante parece ser la decisión de Juez de enfriar su objetivo de ser candidato a gobernador, mientras espera a ver qué hará Bornoroni.

    El senador aguarda el carreteo del libertario y, sobre todo, espera que se desdibuje el radical Rodrigo de Loredo; el único del tridente de opositores que llegará al 2027 desde el llano y, por lo que muestra la foto de los últimos meses, distanciado de la sociedad Bornoroni-Juez.

    Una persona al tanto de estos encuentros de fin de año entre el senador y el diputado libertario aseguró a LPO que Juez interpreta algo fundamental: Bornoroni representa en Córdoba al ala del Gobierno nacional que quiere ganar provincias, derrotar gobernadores. Sobre todo, peronistas; y en ese lote está, sin dudas, Llaryora.

    Es decir, Bornoroni al ser el referente de Karina y los Menem en la provincia mediterránea pertenece al esquema libertario que le insiste a Javier Milei con disputarle el poder a los gobernadores en 2027. A diferencia de lo que piensa, por ejemplo, Santiago Caputo con el entendimiento que debería existir con los mandatarios provinciales a futuro.

    Bajo esa teoría, Bornoroni y Juez comenzaron a puntear lo que viene, la presencia en algunos festivales del verano y el rol que tendrán en la próxima visita de Milei a Córdoba para la que se especulan dos escenarios: uno, es el festival de Doma y Folklore en Jesús María, público afín a las ideas libertarias, pero lugar de desembarco de Victoria Villarruel en los dos últimos veranos; el otro es más curioso y para algunos poco probable, como la inauguración de un parque acuático al que el Gordo Dan y las Fuerzas del Cielo vienen promocionando.

    El objetivo central de las charlas de Juez y Bornoroni no estuvo en discusión: ganar la provincia de Córdoba y sacar al peronismo después de 25 años en el poder

    Por fuera de esa agenda de corto plazo, Juez proyecta para el año que recién comenzó que De Loredo volverá a tener inconvenientes para tomar el control de la UCR. De manera tal que reitera cuando habla con su entorno que lo del radical como tercera pata de la alianza opositora es inviable y sospecha de los profundos entendimientos entre la tropa radical y el llaryorismo. Por ejemplo, con lo sucedido por la Procuraduría del servicio penitenciario y la silla reservada a una radical, como lo contó LPO, y que luego dirigentes de la propia UCR intentaron salir a despegarse.

    De manera tal que no es raro que el deloredismo, alejado ya del nuevo eje opositor entre el senador y el diputado, haya decidido fortalecer el vínculo con intendentes a los que ya no le exige el purismo radical -hay cuentas en redes en las que les sacaron hasta los colores-, sino que pone como primer condicionamiento que peguen sus elecciones con los comicios provinciales para ver cuánto impacta la figura de De Loredo en el primer casillero.

    Pero esto no es todo. En la capital cordobesa hubo llamados y contactos entre dirigentes que actualmente reportan a De Loredo y tantearon a la mano de obra libertaria peleada o bloqueada por Milei vía Karina para armar una alianza opositora blue. Mano de obra que, al igual que él, también tiene llegada a Santiago Caputo, en algunos casos; y otros que simplemente están enojados por el desaire en el armado de las listas en las dos últimas elecciones, como la libertaria Verónica Sikora. Con ella, en los últimos días, hubo diálogo por parte de dirigentes que ahora están cerca de De Loredo.

    Todo esto, mientras en el campamento de De Loredo guardan municiones para una réplica en contra del juecismo, tras los dardos que lanzó el Frente Cívico al tratar de instalar las sospechas de un acuerdo entre el peronismo y el deloredismo.

     

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    CAP. 4 «CONVIVENCIA FORZADA». ESTRENO WEB

    Los pozos de fracking se instalan en medio de las chacras y pegado a zonas urbanas. Los vecinos que conviven con esta actividad se quejan de: el ruido las 24 hs, vibraciones que rompen sus casas, problemas de salud, agua contaminada, gases en el ambiente, infertilidad del suelo. También cuentan de enfermedades que empezaron después de la llegada de las torres, como enfermedades en la piel, en el sistema digestivo y respiratorio.

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