Por Quique Pérez ♣ Para los bendecidos que alguna vez se asombraron y emocionaron con las majestuosas cataratas del Iguazú les propongo el ejercicio imaginario de vislumbrar un conjunto de saltos que trasladen diez veces más de caudal hídrico que nuestra maravilla del mundo, ni mas ni menos que esto eran los Saltos del Guaira, ubicados al norte de Puerto Iguazú, sobre el Rio Paraná, fueron eternamente las cascadas más grandes del planeta compartidas por Brasil y Paraguay. En la […]

Por Quique Pérez

Para los bendecidos que alguna vez se asombraron y emocionaron con las majestuosas cataratas del Iguazú les propongo el ejercicio imaginario de vislumbrar un conjunto de saltos que trasladen diez veces más de caudal hídrico que nuestra maravilla del mundo, ni mas ni menos que esto eran los Saltos del Guaira, ubicados al norte de Puerto Iguazú, sobre el Rio Paraná, fueron eternamente las cascadas más grandes del planeta compartidas por Brasil y Paraguay. En la década del setenta ambos gobiernos comenzaron a construir la represa de Itaipu y en 1982 con la finalización del dique y la suba de las aguas desaparecieron de la faz del universo para siempre.

Una eficaz campaña mediática convenció a los habitantes de nuestros países vecinos que destruir semejante paraíso daría al pueblo enorme progreso con su generación energética y estos ingenuamente le creyeron, las ganancias fueron gigantescas, pero para la empobrecida población los beneficios fueron mas bien pocos por no decir nulos, la enorme mayoría de los ciudadanos de ambas naciones siguen viviendo en la pobreza, pero los grandes industriales Paulistas tienen energía abundante y barata. Con el auge del turismo los pueblos vecinos del Guaira perdieron la oportunidad de recibir millones de turistas y la humanidad todo resigno el espectáculo natural mas sobrecogedor que haya existido, sin contar el daño al ecosistema con el exterminio de miles de especies vegetales y animales en la zona.

En épocas de la posguerra supimos ser una maravilla mundial de desarrollo e igualdad, cuando Europa estaba en ruinas, Oriente se desangraba y Oceanía era un desierto, nuestro país era un ejemplo de oportunidades de ascenso social, con pleno empleo, la mejor educación y salud del planeta. Pero lo bueno dura poco y un grupo de compatriotas sponsoreados por potencias extranjeras decidieron construir una represa imaginaria que ahogue con sus pestilentes aguas a una nación progresista. Hace siete décadas se esfuerzan para concluir la obra maestra que traerá enormes beneficios para unos pocos y miseria para todos, los medios hegemónicos intentan convencernos que será la bendición para nuestro malherido país, pero un porcentaje importante del pueblo no se resigna a que desaparezca la maravilla que sin duda es Argentina.

Quien puede lo mucho puede lo poco, si los intereses económicos lograron destruir una de las máximas creaciones de Dios, sea como sea que lo concibas, que no podrán hacer con la maravilla de nuestra nación, sospechando que a los dueños del mundo les resultaría mas conveniente un puñado de republíquelas más manejables y fáciles de saquear que un país tan extenso como el nuestro.

La materia prima para destruir el Guaira fue el cemento con que construyeron la represa, para nosotros lo que levantara el dique que nos borrara de la faz de la tierra es el odio inteligentemente inoculado por los grandes medios de comunicación. Un sector importante de la población entiende la situación y soporta estoicamente las agresiones lanzadas semanalmente por la otra parte de la grieta que debería asimilar el principal componente de las democracias que es la alternancia, si están en lo cierto y el gobierno actual es un compendio de errores insalvables, el próximo año perderán por amplio margen las elecciones legislativas y en solo tres años podrán retomar la revolución de la alegría con globos amarillos incluidos, y asi lograr cumplir las promesas realizadas en el 2015 que no pudieron ser plasmadas.

Si se sigue forzando la tensión social en medio de la peor pandemia del milenio es muy probable que en unas décadas un mediocre columnista dominical describa la desaparición de la maravilla mundial que sus habitantes y el planeta conocían como ARGENTINA. ♣♣♣

#PA.

Domingo 18 de octubre de 2020.

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Fuente: Puente Aereo

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