Por Eduard Ribas i Admetlla

A pesar de los estragos de la pandemia de coronavirus, el
presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presentó este martes con
triunfalismo y sin autocrítica el informe de su segundo año de mandato, en el
que dijo haber exhibido una fórmula “única en el mundo” de gobernar.

“Estamos enfrentando la crisis económica provocada por
la pandemia con una fórmula distinta, peculiar, heterodoxa, única en el
mundo”, expresó el mandatario en un reducido acto en Palacio Nacional
previo a enviar el informe al Congreso, como cada 1 de septiembre.

Un informe sin duda marcado por las 65.000 muertes y los
600.000 contagios de COVID-19, así como el desplome un 18,7 % del PIB en el
segundo trimestre del año, que no han movido ni un ápice la convicción del
presidente de que está llevando a cabo la “cuarta transformación” del
país, después de la independencia, las reformas liberales y la revolución.

“El discurso se basó en las diferencias entre el antes
y el ahora, habló de sus programas sociales pero aportó pocas cifras de
resultados”, dijo David Morales, politólogo de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM).

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El fin de la “robadera”

Como de costumbre, el presidente centró buena parte de sus
discursos en hablar del combate a la corrupción, puesto que considera que es el
origen de la “crisis” de violencia e inseguridad que sufre México.

“Según cálculos oficiales, por no permitir la
corrupción y hacer un Gobierno austero, hemos podido ahorrar durante nuestra
administración alrededor de 560.000 millones de pesos (Unos 25.760 millones de
dólares). No es para presumir pero en el peor momento, contamos con el mejor
Gobierno”, expresó.

Aseguró que “ya se acabó la robadera” y que
“ya no hay lujos en el Gobierno”, luego de haber recortado sueldos de
altos funcionarios y haber puesto en venta el avión presidencial y vehículos
oficiales.

Además se congratuló haber combatido la corrupción sin
“venganzas políticas” contra sus predecesores y dijo que estos solo
serán procesados si lo decide el pueblo en una consulta popular.

“Yo votaría en contra para no someterlos a proceso.
Mantengo la postura de mi toma de posesión que se puede castigar los errores
del pasado, pero lo fundamental es evitar los del porvernir”, dijo el
presidente, si bien se comprometió en respetar “el fallo popular”.

Para el politólogo Morales, las referencias a esa consulta
tienen una “intencionalidad política” de cara a las elecciones
intermedias del próximo año, puesto que el referéndum coincidiría con los
comicios.

Esta consulta, una idea del mismo presidente, está ganando
forma luego de que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya, acusado de recibir
sobornos de Odebrecht, implicara en tramas de corrupción a los expresidentes
Enrique Peña Nieto (2012-2018), Felipe Calderón (2006-2012) y Carlos Salinas de
Gortari (1988-1994).

Además López Obrador evitó hacer referencia a la reciente
polémica por un vídeo de su hermano, Pío López Obrador, recibiendo sobres de
dinero de un funcionario en 2015 para una campaña de su partido, el Movimiento
Regeneración Nacional (Morena).

***

La receta López Obrador

De hecho, el combate a la corrupción y los recortes en la
administración pública, ahondados durante la pandemia, es lo que para López
Obrador ha permitido tener recursos para evitar que la crisis sanitaria haya
“desembocado en hambruna ni escasez de alimentos, ni en asaltos”.

La ‘receta López Obrador’ para el coronavirus, que ha sido
“única en el mundo” según dijo, ha consistido en contratar 47.000
médicos generales, habilitar casi 1.000 hospitales y acordar con Argentina la
producción de una vacuna en Latinoamérica.

Además de distribuir microcréditos a pequeños negocios y
evitar el endeudamiento del país, puesto que considera que inyectar capital a
las grandes empresas es “inmoral”.

“Aún con la debacle, fue menor el daño que nos causó la
crisis económica que nos está afectando que lo que se está registrando en otros
países como Italia, España, Francia y Reino Unido”, celebró el mandatario
en su discurso.

Tras el segundo informe de Gobierno, los empresarios
tendieron la mano al Ejecutivo con vistas a la recuperación económica y a una
próxima presentación del plan de infraestructura.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE),
Carlos Salazar, emitió una conferencia telemática en la que subrayó que López
Obrador destacara en su discurso “la importancia del apoyo que el sector
empresarial le ha brindado”.

Escudado en que son las autoridades sanitarias las que
gestionan la crisis, López Obrador evitó hablar de las polémicas cifras
oficiales en México, el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE) que hace menos pruebas de COVID-19 pese a ser el tercer país
del mundo con más fallecidos totales.

Tampoco tubo autocrítico sobre la crisis de violencia del
país, que ha seguido aumentando pese al confinamiento.

Aseguró que ha habido una disminución en “casi todos
los delitos”, excepto homicidios dolosos y extorsiones, de los que culpó a
la “llamada delincuencia organizada”.

Entre enero y julio de este año hubo 20.494 asesinatos, una
cifra superior a los 20.176 del mismo lapso de 2019, año que cerró como el más
violento de la historia de México.

Pero para López Obrador esto se resolverá porque “ya no
hay funcionarios como (Genaro) García Luna”, exsecretario de Seguridad
Pública arrestado en Estados Unidos por supuestos nexos con el cártel de
Sinaloa.

Mientras tanto, dijo, hay que seguir una “revolución de las conciencias” para que los ciudadanos no admitan en un futuro retrocesos a su nada humilde “cuarta transformación”. ♣♣♣

#PA. EFE, México.

Miércoles 2 de septiembre de 2020.

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