La búsqueda de identidad como eje de análisis es muy frecuente en los libros de literatura. Las diferencias artísticas se revelan en el cómo esta clave de lectura se transparenta dentro de una ficción.

Federico Jeanmaire, en esta novela, apuesta desde la primera línea:

«Me cuesta el pasado. Y me cuesta el futuro, también».

Esta manifestación en la voz de la joven protagonista se retroalimenta a medida que las páginas se suceden.

Lin Su Nuam, una china de quince años, comienza a transitar los primeros meses de su repatriación en Suzhou cuando la convocan para su primer trabajo, traductora de un grupo empresarial chino que debe viajar a Buenos Aires para cerrar negocios millonarios.

La turbación es dual, por un lado disfruta la excitación que le genera esta posibilidad laboral, pero la angustia el lugar donde se realizarán las negociaciones.Buenos Aires es la tierra donde pasó los últimos diez años junto a su familia administrando un supermercado.

Los años en Argentina le dejaron una mixtura cultural compuesta por costumbres porteñas y los mandamientos sociales chinos que se conservaron siempre en estado puro en la intimidad familiar.

La educación en nuestro país le permitió construir un dominio óptimo del español. Su gran problema son los tiempos verbales. Las conjugaciones en pasado y futuro la torturan constantemente. Su sintaxis predominante está regulada por el tiempo presente. Este detalle hace que la historia se cuente en un presente permanente, todo lo cuenta en este tiempo, sus recuerdos, su actualidad y sus proyecciones. Las primeras páginas pueden parecer un juego lingüístico, pero pronto el ojo lector se adapta y la ficción fluye.

La novela se estructura en dos partes antagónicas que se entrelazan a partir de los recuerdos y las reflexiones de la joven. Estos puntos de referencia se enmarcan en escenarios geográficos distantes: Suzhou (China) y Glew (Bs. As.). El evento que funciona como nexo sentimental entre estos espacios es el asesinato del papá de la protagonista, él muere cuando el supermercado de la familia es devorado por las llamas en un intento frustrado de saqueo.

En diciembre de 2001 nuestro país padeció una crisis económica y política. Los saqueos en diferentes puntos de Argentina fueron parte de la revuelta social

La escena neurálgica de la novela se desarrolla en Glew, en diciembre de 2.001 cuando en diferentes puntos del país el estallido social en contra de las políticas imperantes se manifestó a través de saqueos.

El padre de Lin Su Nuam no supo leer el peligro en las advertencias de sus clientes, decidió enviar su familia a casa y se atrincheró empuñando un veintidós con la intención de repeler a los saqueadores. Estos al ver que el chino estaba dispuesto a resistir hasta la muerte cerraron la faena delictiva con cinco bombas molotov.

La muerte del jefe de familia trazó caminos de separación para las mujeres de la casa, las dos vuelven a China: la viuda con sus padres y la nena, por tradición, termina con los abuelos paternos.

En su papel de nieta ayuda a diario en el negocio de su abuelo y en sus descansos se dedica a escribir. Esta práctica tiene dos propósitos cruciales, consolidar su manejo del español y no olvidar la tragedia familiar. El manejo de los dos idiomas la lleva a conseguir el trabajo de traductora.

El concilio empresarial de su debut como interprete se lleva a cabo en Buenos Aires. Su trabajo, al principio, es de segunda línea, ya que su función principal es mantener comunicado a los chinos dentro del hotel y en las reuniones tiene asignado anotar todas las expresiones entre dientes, puteadas, de los empresarios argentinos. En este viaje es acompañada por su abuelo quien llega al país para cumplir con una tradición milenaria vinculada a los familiares difuntos.

El retorno a Buenos Aires despierta en la protagonista la búsqueda de justicia por la muerte atroz de su padre. Con la plata, en mano, de su primer trabajo ya no le interesa mucho si los caminos para castigar a los criminales son legales o inmorales y las sabias palabras de su abuelo comienzan a corroer sus ideas:

«La venganza es el modo antiguo de llamar a la justicia. Una posibilidad anterior, bastante menos civilizada y muy mal vista, de la justicia. Suena mal en los oídos. Aunque, en el fondo, ambas palabras y las acciones que conllevan resulten extremadamente parecidas». (pág.150)

La configuración personal de la protagonista se construye y deconstruye a lo largo del libro. Al llegar al final vamos a poder dilucidar si Lin Su Nuam o Sonia, para los argentinos, es china o argentina, sin obturar la posibilidad de una mezcla étnica fascinante.

Su novela «Más liviano que el aire» ganó el premio Clarín en el año 2009

Federico Jeanmaire (Baradero, 1957) es licenciado en Letras, profesor universitario y especialista en El Quijote. Escribió numerosas novelas, algunas obtuvieron premios literarios importantes, como el Rojas, el Emecé y el Clarín. En abril de este año salió a la venta su última novela, Wërra (editada por Anagrama).

Tacos altos

Federico Jeanmaire

Editorial Anagrama

Buenos Aires, 2016

Novela, 166 páginas

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