Por Florencia Guerrero


Crece en número y hectáreas, pero además aumenta la preocupación por el debate hacia el interior del partido oficialista. Las dos miradas posibles, el reclamo legítimo y el diputado que vive en una toma desde 2014.


Crecen, en la agenda y en los hechos, las tomas de tierras en diferentes distritos de la provincia de Buenos Aires, donde la falta de solución habitacional ya es endémica, no solo por la escasez de recursos para concretar el vapuleado sueño de la casa propia, sino por la caída en los ingresos que impide a miles costear un alquiler. Entre los varios focos, en estas semanas un descampado de la localidad de Guernica, partido de Presidente Perón, se volvió epicentro de elucubraciones. Allí las familias comenzaron siendo algo más de 50 y en pocos días rondaban las 2500 personas.

El fenómeno no es nuevo, ni sorprende a las autoridades. Ya en marzo la Cámara de Agentes Inmobiliarios Bonaerense denunciaba como foco de conflicto la periferia de La Plata, en la que varios cientos de hectáreas —del del Abasto, Los Hornos y Melchor Romero—, fueron apropiadas. “Los ocupantes están cada vez más organizados, los terrenos luego se ofrecen en Internet para la venta”, dijeron desde la Cámara a #PuenteAereo.

En el mismo camino, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, admitió sobre la situación: “Las tomas más pesadas, las más organizadas y consecutivas son en La Plata”, y llegó a pedir “tolerancia cero”. “El derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada son innegociables”, escribió en twitter a poco de conocerse la toma en un predio del Club de Planeadores, que en menos de un mes llegó a alojar a más de 800 personas, donde a paso firme se fueron levantando casillas precarias y construcciones de chapa o cartón.

Según un informe de la cartera que ostenta Berni, entre julio y agosto de este año hubo más de 70 usurpaciones que fueron judicializadas, con un total de 258 personas aprehendidas, en La Plata, La Matanza, Tres de Febrero, Merlo, José C. Paz, Partido de La Costa, Mar del Plata, Villa Gesell, Moreno, Presidente Perón, Malvinas Argentinas, Quilmes, Avellaneda, Pilar, Tigre, Cañuelas, Florencio Varela, Bahía Blanca, San Martín, Almirante Brown, Lanús, Ezeiza, Hurlingham, Ituzaingó, Zárate, Junín y San Fernando.

Poco a poco, los ocupantes, que integran diferentes organizaciones, se expanden y en ese reflujo, son expuestos por el poder político y por los medios de comunicación, a los que les gusta catalogarlos como “Okupas”, como si todo fuera parte de una ficción craneada por la extinta Ideas del Sur.

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Dormir en la calle

“Tengo una nena y un varón, de siete y cuatro años. Tengo mucho miedo de ser desalojada”, dijo esta semana a un cronista Elsa, hecha un mar de lágrimas, desde el descampado de Presidente Perón. “Necesito un lugar donde vivir, necesito un lugar donde vivir o una solución, sino no estaría acá”, su caso es el de muchos, ella vivía en Florencio Varela, donde pagaba un alquiler que en agosto aumentó: $9000 para una familia que se sustenta con changas, en pleno ASPO parece imposible.

Como calcadas, las historias se multiplican. Familias enteras, desesperadas, que son tentadas por organizaciones sociales y políticas para una avanzada en tierras públicas y privadas. Fuentes del ministerio de Seguridad confirmaron a #PuenteAereo que por semana hay al menos cinco intentos de tomas en la provincia.

Alejandro Ignaszewski, el referente territorial de OLP-Resistir y Luchar, explicó lo que se vive en las barriadas: “Hacemos uso de la posibilidad de tener acceso a una vivienda, todos hablan de justicia pero a nosotros no nos llega nunca. Somos los que pagamos junto a nuestras familias los errores de los gobiernos, somos los que terminamos en la calle si cierra la fábrica, si sube el alquiler. No es justo”. Además, el referente dice que entre los ocupantes, la mayoría son parejas con hijos. “Hay argentinos, bolivianos, paraguayos, peruanos, todos con una misma situación de exclusión. Esta gente no tiene dónde vivir, miente quién los pone en otro lugar, quien los apunta. Acá no hay vivos, hay gente desesperada”.

En la vereda opuesta, no es solo Berni el que se opone. “A aquel que realice una toma de tierras, deben sacársele todos los beneficios del Estado. Vamos a analizar sacarles la Asignación Universal por Hijo y el IFE a los usurpadores”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, mientras la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat de Nación, María Eugenia Bielsa advirtió: “Entendemos que lo que está sucediendo respecto de las tomas, que las ha habido, en muchos casos tienen que ver con situaciones delictivas más que situaciones reales de necesidad”.

Estos discursos no han hecho más que exponer una grieta ideológica dentro del oficialismo constituido, además, por dirigentes provenientes de organizaciones sociales con historial en el tema.

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Una de cal, otra de arena

Mientras este viernes, por orden del Juzgado Federan Nº 1 de San Isidro, a cargo de Sandra Arroyo Salgado, efectivos de la Policía Federal y Gendarmería Nacional, obligaron a levantar una toma de terrenos fiscales que inició el 23 de agosto en la estación Victoria del ferrocarril Mitre, ubicados en San Fernando.

Fuentes del ministerio de Seguridad confirmaron que “se trabajó priorizando el acuerdo, no hay intención de avanzar de manera violenta en ningún desalojo porque nuestra posición sigue siendo que este es un tema de hábitat y no de seguridad”.

Tal vez por eso, a pesar de contar con una orden judicial, en Guernica se extendieron los plazos. “No se procederá al desalojo forzado, pero seguimos en diálogo”, dicen desde la cartera que conduce Sabina Frederic. Mientras miles de familias que habitan el predio duermen a la intemperie, debajo de lonas y mantas.

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El dipuokupa

Así lo llamaron esta semana, aunque a Federico Fagioli, diputado nacional por el Frente de Todos desde diciembre, no parece hacerle mella el hecho de vivir en el Barrio Pueblo Unido, un asentamiento ubicado en el municipio de Almirante Brown que comenzó a existir en el 2014 cuando alrededor de 100 familias ocuparon un predio abandonado.

“No teníamos donde vivir, fue una necesidad —dice a #PuenteAereo el legislador del Frente Patria Grande, que condice Juan Grabois—. Es muy fácil juzgarnos, pero ¿cuántos de los que lo hacen viven los que nosotros? Que cuando le pedíamos al Estado que nos dieran la opción de pagar las tierras en cuotas, nunca prosperó”.

Como muchos, Fagoli recuerda que tiempo antes de aquella toma, pagaba un alquiler, pero cuando ya no pudo “era esto o terminar en la calle. Ahora no lo repetiría, ni incentivaría a que se hagan tomas, pero en necesario que exista una política que resuelva estos temas, no desde la mirada de seguridad en la que se basa Berni, sino como respuesta integral en una política habitacional que contemple a las miles de familias que en los últimos años quedaron fuera de los cálculos del estado”.

No es la primera vez que se plantea, aunque genere molestias varias, tal vez sea hora de que el Estado plantee una respuesta más seria y equitativa, a una realidad concreta que se le escapó de las manos.   ♣♣♣

#PA.

Sábado 12 de septiembre de 2020.

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