Las fuerzas presionan por un sindicato policial, pero en la CGT, la CTA y el ATE apuntan contra un clima “antidemocrático”. Crece el malestar entre las fuerzas a la espera de una reunión con Berni. Cautela en el entorno del ministro.

El último viernes el presidente Alberto Fernández presentó un mega plan de refuerzo para el combate contra la inseguridad en el conurbano que representará una inversión superior a $10.000 millones. Ese mismo día se detectó un reclamo de policía en Misiones. Y desde el lunes de esta semana ese reclamo se trasladó a la provincia de Buenos Aires.

Ayer a las 7 de la mañana el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, confirmó que habrá un aumento para las fuerzas. No precisó el monto y aseguró que los detalles se resolverán el fin de semana.

Pero el anunció no calmó a la policía y la protesta se extendió por toda la provincia. En el Centro de Coordinación Estratégica de la policía de la PBA en puente 12, La Matanza, se esperó una respuesta oficial por parte del ministro de Seguridad, Sergio Berni.

En el entorno del ministro optaron por la cautela y adelantaron que habrá una reunión entre el ministro y las autoridades de las fuerzas. Días atrás, el propio Berni había reconocido que “nadie puede trabajar en las condiciones en las que está la policía bonaerense”.

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Sindicalización

En el punto 9 y el 10 del petitorio que redactan los oficiales de las fuerzas, y que presentarán ante el ministro, se destaca “la democratización de las fuerzas y el derecho a sindicalización”. Ahí está la cuestión de fondo y el punto más complejo.

Ese pedido ya fue rechazado por la Corte Suprema en 2017. En una votación que contó con las firmas de Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, el Máximo Tribunal resolvió que “el personal de las fuerzas de la policía no tiene un derecho colectivo a sindicalizarse”. El fallo contó con la disidencia de Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti.

“Lo del viernes fue el detonante, no puede ser que anuncien una inversión en $10.000 millones y no haya ni una mención a un aumento salarial”, le dijo a Data Clave Nicolás Massi, que se identifica como el representante sindical de la policía bonaerense, y que fue cesanteado en el 1992 por la administración de Eduardo Duhalde justamente por promover la sindicalización de las fuerzas.

“Esta es una lucha de acá a treinta años, hoy lo importante es que nos aumenten los sueldos”, concluye Massi un histórico de este reclamo.

Juan José Pérez, ex miembro de la policía, retirado con grado de capitán, acusa también destrato y falta de diálogo: “El Gobierno de Vidal no nos resolvió el conflicto, pero al menos nos recibieron”. Y describe, ante este medio, las situaciones diarias que debe enfrentar la bonaerense: “Por ejemplo, el otro día unos patrulleros fueron a desalojar una toma en Melchor Romero (La Plata), la cosa se complicó y no recibieron apoyo porque los refuerzos no tenían combustible”.

El gobernador, Axel Kicillof, recibió el apoyo de las confederaciones de trabajadores y de dirigentes del frente de Todos. Desde su entorno, apuntaron como impulsores de esta revuelta a sectores de la oposición en un intento de generar desestabilización.

“Las fuerzas deben tener un salario digno, debe ser una garantía, sino el camino del delito está casi asegurado, pero esto es un hecho de extrema gravedad, pone en riesgo la institucionalidad democrática”, argumentó el secretario de Comunicación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Carlos Girotti. Va en línea con el comunicado que emitió la Confederación General del Trabajo (CGT), que repudia el accionar de las fuerzas y se solidariza con Kicillof.

“Detrás de la reivindicación salarial, se mueven oscuras personas exonerados y retirados de la fuerza, y no es casualidad que la provocación frente a la residencia del gobernador coincida con otras manifestaciones que desde hace semanas producen sectores del sistema político y de poder que se mueven en el sentido opuesto a lo que votó una mayoría de la ciudadanía argentina”, sentencia la CGT. Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), a su vez, alertaron sobre “el clima antidemocrático que varios sectores llevan adelante ante la actual crisis económica y de tensión social generada por la pandemia”.

#PA. DataClave.

Miércoles 9 de septiembre de 2020.

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