Por Aitor Pereira


“Jazz para todos” es el eslogan del festival Jazzvedra, una ventana digital a nuevos artistas de Argentina y Chile que este jueves ofrece su tercera edición desde la llegada de la pandemia y que en esta ocasión ahondará en la improvisación y la mezcla de géneros tras una segunda sesión dedicada al papel de la mujer.

Crear un festival de jazz era desde hace tiempo el objetivo de Felipe Alarcón, creativo publicitario chileno afincado en Buenos Aires y “melómano”, que no se puedo materializar de manera presencial y encontró su hueco en formato digital a raíz de la cuarentena por la pandemia de coronavirus, que también le dio un impulso al proyecto tras la muerte por COVID-19 del saxofonista argentino Marcelo Peralta.

Así nació en mayo este festival, como un homenaje a Peralta que disfrutaron desde sus casas unas 2.000 personas, y en el que también se presentó la primera parte de “Personas, no números”, una serie de micro documentales realizada por los cineastas Jorge Ponce Betti y Andy Brenner que busca dar un rostro a los fallecidos por coronavirus.

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Improvisación y mezcla de géneros

Para esta nueva edición, que se podrá disfrutar de manera gratuita a través del portal digital y las redes sociales del festival a partir de las 21.00 hora local (24.00 GMT), la apuesta es a la improvisación y a la mezcla de géneros, como hace la banda chilena Como asesinar a Felipes, que une jazz y hip-hop.

“Vamos a tener algo dominante que es hablar un poco de la improvisación. (…) En esta edición vamos a tener una mezcla de hip-hop y jazz, que cuando yo lo consultaba hay poca gente que conoce ese género”, afirmó a Felipe Alarcón, ideólogo e impulsor del festival.

Junto a la banda chilena estará su compatriota Bronko Yotte, con su peculiar mezcla de bases, y el argentino Marcelo Salazar.

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El papel de la mujer

En el camino queda el éxito de la segunda edición de este Jazzvedra, que en agosto hizo un homenaje al papel de la mujer en el género, en el que, como ocurre en la mayoría de estilos musicales, la mujer tiene más dificultades para hacerse hueco en la escena.

“En Latinoamérica y en el mundo existen un montón de exponentes femeninas del jazz que merecen también reconocimiento y merecen un lugar en la escena, porque muchas veces uno no se da cuenta pero es bastante más complicado para las músicas que para los músicos”, destacó la responsable de redes sociales del festival, Ignacia Aránguiz.

En ese proyecto participaron las argentinas Ligia Piro, Yamile Burich, Sofía Rueda y Delfina Oliver, junto a la chilena Magdalena Segú y la paraguaya Martina Leclercq.

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Jazz para todos

Otro de los objetivos que persigue este festival es acabar con el aura de elitismo que rodea a esta música, por eso la organización decidió hacerlo gratuito para visibilizar que “hay gente que no es de la sociedad alta que le gusta el jazz”.

“Queremos que el jazz no sea elitista, que cualquier persona se pueda sentar en un parque y admirar las melodías, que se pueda salir relajado”, agregó Alarcón, quien recomendó esta música para sobrellevar el aislamiento que todavía rige, aunque con mucha flexibilidad, en Argentina, ya que “te quita el 80 % de la ansiedad de la cuarentena”.

En ese sentido Alarcón encuentra grandes diferencias entre Argentina y su Chile natal, donde considera que todavía no hay una estructura para que el jazz llegue a todos los estratos sociales.

“Esa es la gran diferencia entre Argentina y Chile. En Argentina no se necesita un poder adquisitivo como para poder escuchar jazz, yo voy a la tarde a un parque y hay bandas que están tocando jazz, en cambio en Chile esa cultura es un gusto adquirido y por eso es mucho más amateur”, agregó.

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Visión internacional, carácter localista

A pesar de que el festival busca una visión internacional del género tiene una fuerte vinculación con lo local, con la cultura barrial, y en concreto con el barrio de Saavedra, en Buenos Aires, del que Alarcón se enamoró y que le dio nombre al evento.

“Yo me enamore del barrio y dije: ‘el barrio con un poco de jazz se vería increíble’”. Manifestó.

Según sus palabras, “Saavedra tiene una connotación especial con la cultura”, y fue en el parque de este barrio donde se le ocurrió la idea de organizar un festival, y espera que este mismo parque sea algún día la sede presencial de un evento que no para y ya tiene programada una cuarta edición para noviembre.

“Esa es mi meta, poder lograr que el festival se lleve a cabo en el parque Saavedra, que la gente pueda disfrutar como yo quería en un principio, tirado con un picnic, poder disfrutar con un jazz, que esté con sus hijitos, que pueda estar con familia, con la abuela”, dijo.

No existe una receta concreta para disfrutar de Jazzvedra, y cada uno podrá disfrutarlo desde sus casas en la tranquilidad, mientras degusta una copa de vino o lee un libro, o convirtiendo el salón en una pista de baile.

“Si tú me pones un jazz funk lo bailo, como James Brown, que tenía un par de discos que se mezclaba todo, pero por lo general la gente se sienta a conversar, a leer un libro, a tomar un vino, a escucharlo como lo haría en un bar tranquilo”, concluyó Alarcón, quien tras el espectáculo de hoy se tomará una semana de vacaciones para cargar las pilas antes de comenzar a organizar la cuarta edición que, de nuevo, promete mucho jazz.

#PA. EFE, Buenos Aires.

Jueves 17 de septiembre de 2020.

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