Atado a la evolución de los contagios, el Jefe de Gobierno Porteño apura la salida a la nueva normalidad. Nuevas diferencias con el gobierno bonaerense.

El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta comenzó a diseñar junto a su gabinete el día posterior al 17 de julio, plazo previsto por la Casa Rosada para el fin del confinamiento estricto.

Si
bien la puesta en marcha de ese esquema no tiene fecha de inicio, estará atada
a la evolución de los contagios, pero el jefe de gobierno porteño quiere tener
lista una hoja de ruta para cuando la curva del coronavirus esté bajo control.

Según publica el diario La Nación, el Gobierno porteño intentará hacer la mayor apertura de actividad posible, quizás con habilitaciones que no se habían dado hasta ahora. Incluso si eso implica que se bifurquen los caminos con las medidas que tome la provincia de Buenos Aires.

Es
que, con la mira en el 18 de julio, mientras que en la Ciudad hablan de pasar a
un esquema un poco más flexible que en junio -“una fase tres y un poquito
más”-, en la provincia mencionan que a lo sumo se dará un pasaje “de
fase uno a fase dos”.

Los
funcionarios de Larreta se llevaron tarea para el hogar: pensar en un plan de
reapertura. Es decir, proponer en qué orden eventual y con qué protocolos
podrían abrir todas las actividades: desde los comercios de barrio hasta la
actividad al aire libre, las peluquerías, los shoppings y los museos. También,
pensar posibles intervenciones del espacio público para adaptar la ciudad a la
pospandemia. Un plan de máxima, aunque todavía no haya fechas.

Además,
los funcionarios porteños hicieron, primero, un extenso monitoreo de las
estadísticas de la pandemia en la ciudad. En Uspallata se había vivido cierto
entusiasmo la semana pasada, cuando la curva de contagios se estabilizó durante
varios días en un promedio de 800 casos diarios.

Esta
semana, sin embargo, los positivos en Capital Federal volvieron a repuntar y
mostraron un nuevo récord de 1116 casos. En el gabinete porteño ahora hay
cierta expectativa de poder volver a domar la curva en los próximos días.

La
otra “consigna” que transmitió Rodríguez Larreta a sus colaboradores
es la necesidad de “redoblar esfuerzos con el Detectar”. Cada día que
pasa, el jefe de gobierno porteño se convence más de que la cuarentena estricta
le da “un corte” al crecimiento de la curva, pero que la medida
principal tiene que ser el diagnóstico, testeo y aislamiento de casos
sospechosos.

Según
confirmaron fuentes porteñas, en caso de que los casos muestren una estabilidad
o un leve descenso en los próximos días, la idea es que cuando termine la etapa
actual de confinamiento, dentro de una semana, se pueda anunciar un regreso al
esquema de “fase 3” que estaba vigente en junio “y un poquito
más”.

En la Ciudad insisten en que esas proyecciones no implican una ruptura con la provincia. Como en la guerra, hablan de “táctica y estrategia”. “A partir del lunes vas a empezar a ver qué pasó con la cuarentena de julio. Las decisiones estratégicas las vamos a tomar en conjunto pero la táctica puede ser diferenciada, como hicimos en todo este tiempo. La economía de la Ciudad es de servicios y comercial, en la provincia es más industrial”, dijo el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, a Futurock.

Rodríguez Larreta lo conversó el viernes pasado con Alberto Fernández en Olivos, cuando las diferencias de enfoque entre la Ciudad y la provincia comenzaron a hacerse evidentes. El Presidente le hizo tres pedidos al jefe de gobierno porteño: no apurarse, trabajar en conjunto y decidir con los datos sobre la mesa.

#PA.

SABADO 11 DE JULIO DE 2020.

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