Por Florencia Guerrero


En lo que va del año mataron a 223 mujeres por razones de género en el país que se prepara para batir su propio récord. Las fuerzas de seguridad y la Justicia en la mira, Jujuy como el peor ejemplo y la intervención “sutil”.

Si el encierro del 2020 ha desvestido ante la mirada de los más incrédulos la difícil tarea de sobrevivir en una cultura donde la violencia machista manda, septiembre fue el peor botón de la muestra: Según datos de la Casa del Encuentro, en los últimos 14 días se produjeron 14 femicidios, y aunque Buenos Aires sigue perdiendo por goleada, Jujuy se sumó al peor ranking, entre denuncias de inacción policial y pedidos de renuncia de funcionarios clave.

En los datos provistos hoy por el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano, se detalló que el 63 por ciento de las victimas fue asesinada en su casa y el 64 por ciento de los femicidas eran parejas o exparejas. Para entender claramente ambos datos, la vivienda compartida es el sitio más inseguro para las mujeres y los golpes fueron la principal causa de muerte.

Otro dato que enfría la sangre: desde que comenzó al aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), 147 hijas e hijos quedaron sin sus mamás. Colgados en un sistema que en muchos casos no priorizó a sus madres —18 víctimas habían realizado denuncia y uno de los asesinos tenía dictada una medida de prohibición de acercamiento—, y probablemente los olvide tan rápido como a los miles que de huérfanos que ha dejado la pandemia de la violencia por razones de género.

Abusadas (11 de ellas), golpeadas, semienterradas, migrantes (10), en situación de prostitución (4), embarazadas (4), trans (2): Víctimas del Estado que llega siempre a apagar el incendio, pero todavía no encontró la manera de prevenir que las maten. De hecho, en 6 de los casos, el femicida era policía.

“Estamos impactadas, los relevamientos crecen mes a mes, y esos casos no son sólo cifras, son personas a las que no se protegió”, dijo Ada Rico, titular de la organización a #PuenteAereo, que además pidió profundizar las medidas para el cambio cultural.

Pero que septiembre no tape el bosque de las estadísticas, porque en total, en los primeros 9 meses del año se cometieron en el país 223 femicidios – en todo 2019 fueron 268-, 142 de ellos durante el ASPO. Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Misiones y Jujuy, ocupan el lamentable top, aunque esta última esté en el foco oficial, a partir de esta semana.

***

La procesión va por fuera, a la calle

Los aplausos rompieron el jueves pasado, la calma a la hora de la siesta en la puna argentina. En Jujuy, una procesión devastada acompañó la camioneta blanca que trasladó los restos de Gabriela Cruz, asesinada por su expareja en Palpalá. Una semana antes de la aparición sin vida de la joven madre de 24 años, cada día familiares, amigos y agrupaciones feministas marcharon —el miércoles ocuparon más de diez cuadras—. Es que en 22 días vieron morir a cuatro mujeres: Además de Cruz, Cesia Reinaga, Iara Rueda y Rosana Mazala. En lo que va del año la provincia que gobierna Gerardo Morales, sumó once femicidios.

Estamos hartas, mientras nos matan, nadie da respuestas de ningún tipo y la policía no solo no actúa como prevención, sino que tampoco las busca y cuando lo hace es tarde”, explicó a #PuenteAereo Natalia Aramayo, de la Multisectorial de Mujeres jujeñas. Desde esa organización habían escrito en un comunicado, horas antes del desenlace en la búsqueda de Cruz: “Estamos ante un ´estado de mostrador´ que tiene grandes falencias en sus políticas de prevención de violencia de género, pero mucha celeridad para gestionar proyectos y protocolos vacíos de veracidad”. Allí, además, reclamaron la renuncia del ministro de Seguridad provincial, Ekel Meyer y la titular del Consejo de la Mujer de Jujuy, Alejandra Martínez.

Un detalle importante: Frente a las denuncias por inacción de las fuerzas de seguridad y la Justicia, las movilizaciones fueron violentamente reprimidas cada vez que sucedieron, esta semana.

No es para menos, los datos del Observatorio Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) le dan la razón a la organización colectiva, porque exponen que esa provincia tiene la tasa de femicidios más alta del país con dos crímenes por razones de género cada 100 mil mujeres, en un contexto general que indica que a nivel nacional hubo un aumento significativo de la violencia como consecuencia de la cuarentena que obligó a las víctimas a convivir con sus agresores.

“Si una niña, adolescente o mujer desaparece, la policía demora en tomar la denuncia, basándose en hipótesis prejuiciosas y que estigmatizan a las víctimas”, denunció Aramayo, en una pintura que describe la realidad de las fuerzas de seguridad en casi todas las provincias del país.

El caso de Cruz, la última víctima jujeña conocida, parece un compendio de las estadísticas: Era madre de dos niños de 4 y 7 años, separada hace solo tres meses de su expareja, que tras el hallazgo del cuerpo está detenido. El hombre de 23 años tenía denuncias de violencia, y la familia de la víctima aseguró que tenían una “relación era tóxica”. La policía de Palpalá buscó a la joven, cuando la gente enojada salió a protestar.

Es que dos días antes, era encontrada también en esa ciudad, la adolescente Iara Rueda (16) y su autopsia determinó que fue estrangulada, maniatada y enterrada en un descampado del barrio 2 de Abril de esa ciudad. A ella tampoco la buscaban porque pensaron que “se había ido con un novio”.

A Roxana Mazala (31) tampoco la cuidó el Estado. La mujer vivía en al barrio Éxodo Jujeño de la ciudad de Perico y participó de una marcha por justicia por Iara, pero horas antes de que apareciera el cuerpo de la adolescente, su esposo de 36 años la envenenó y luego se suicidó. También tenía denuncias y hasta una orden de restricción.

Septiembre había comenzado muy mal en la puna jujeña con la desaparición y muerte de Ceisa Reinaga (20) en Abra Pampa y el principal sospechoso de ese hecho es hijo de una concejal de esa localidad, un adolescente de 14 años, y su padre y abuelo están detenidos por encubrimiento. El componente político hizo crecer la efervescencia social. “Se creen impunes, pero en Jujuy no nos vamos a callar más, que cambien los funcionarios de cartón y empiecen los cambios”, reclamó Aramayo.

La situación provincial hizo tanto ruido, que ayer el ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, anunció que evalúa junto al ministerio de Seguridad “la situación particular de Jujuy” y que se “comenzaron a articular acciones para que la provincia unifique los criterios de búsqueda de las personas que aún se encuentran desaparecidas y las unidades del Ministerio Publico Fiscal comenzaron a trabajar de manera conjunta con el Poder Judicial de esa provincia con las investigaciones penales iniciadas en la provincia”. Una sutil intervención, antes el dejar hacer del gobierno local que todavía no acusó recibo.      ♣♣♣

#PA.

Sábado 3 de octubre de 2020.

Deja un comentario