Por Lu­cía Sa­bi­ni Fra­ga

Faltan 20 días para las elecciones de EE.UU y en un año más que particular, la contienda del país del norte no pasa desapercibida: “Esto no va a terminar bien” vaticinó durante el primer debate presidencial el actual presidente republicano Donald Trump. También dio a entender que no reconocerá el resultado final, y que será el “mayor desastre electoral de la historia”. Gracias a la pandemia, se ponderó la posibilidad del voto adelantado y por correo; opción que hasta este martes ya habían realizado alrededor de 11,3 millones de estadounidenses de los 240 millones totales habilitados.

Probablemente, a causa de las posibles impugnaciones, tampoco el 3 de noviembre se conozca de manera definitiva que candidato fue el ganador de la contienda; parece que el “faro democrático” del mundo está haciendo cortocircuito. No solamente EEUU es el epicentro de la pandemia mundial del coronavirus, sino que la realidad social hace pensar que las elecciones se darán en torno a la figura del actual presidente: tanto sea por aprobación de su gestión y retórica (incluso como voto vergonzante); o el voto rechazo contra su figura, que caerá en las arcas del deslucido Joe Biden.

Si las elecciones fuesen por estos días, según una encuesta difundida por la cadena ABC News y el diario The Washington Post, un 53% de los votantes se inclinaría por Biden y un 41% respaldaría a Trump. Sin embargo, no solo faltan las semanas más decisivas en la carrera electoral, sino que en el sistema norteamericano el voto directo poco importa: el ganador es elegido por los electores asignados a cada Estado, siendo 270 los votos que necesitan para disputar el cargo en el Colegio Electoral. Sin ir más lejos, en las elecciones de 2016 la candidata demócrata Hillary Clinton obtuvo 3,2 millones de votos más que su competidor, quien igual ganó por obtener la mayoría en el Colegio Electoral al representar mayor cantidad de Estados.

En ese sentido, el voto extranjero es sumamente importante para los candidatos. Los hispanos son la primera minoría étnica de EEUU, que se estima en 60,6 millones de personas, y donde México ocupa el primer lugar con el 61,9%, luego Puerto Rico con 9,7%; Cuba con 4%; El Salvador en 3,9% y República Dominicana con 3,5%. Mientras tanto, Venezuela viene siendo el grupo de mayor crecimiento durante los últimos tiempos.

La población hispana representa a más del 13% del electorado total de país, un porcentaje nada despreciable; ya que alrededor de 32 millones están habilitados para hacerlo en estas próximas elecciones, según datos de la Oficina del Censo, el Centro de investigaciones Pew y la consultora Latino Decisions. Los Estados donde mayor concentración hispana hay son California, Texas, Florida y Nueva York; en ese orden.

Según datos de la agencia France 24, la abstención de los latinos ha sido tradicionalmente alta: en la elección presidencial de 2016 -donde se esperaba una alta participación- fue menos de la mitad, apenas un 47,6%; más bajo incluso que las del 2012 (48%) o la del 2008 (49,9%).

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El sábado pasado, una caravana de miles de vehículos y una movilización con banderitas norteamericanas y de algunos países latinos, se mostró fiel al republicano Trump por las calles de Miami en Florida, uno de los bastiones anticomunistas del mundo. A su vez, Florida es uno de los Estados con históricamente números más parejos entre rojos y azules, y uno de los más codiciados por otorgar 29 votos en el Colegio Electoral. El domingo, una caravana a favor del demócrata hizo lo propio por el suroeste del condado Miami-Dade.

“No se puede permitir el comunismo en ninguna parte, no solo en Cuba tampoco en Estados Unidos”, dijo el ex preso político cubano Guillermo “Coco” Fariñas, quien consideró “terrible” la posibilidad de una “penetración de la izquierda en el Gobierno de Estados Unidos”, en una declaración más papista que el papa, debido al temor de los llamados “gusanos” de que los demócratas aterricen nuevamente en la Casa Blanca. La campaña del actual mandatario se basa en repetir que Biden tiene conexiones con la izquierda e incluso, hace pocas semanas, lo acusó de ser un títere de la “izquierda radical”. Biden, quien niega rotundamente esa posibilidad, intenta hacer foco en el cuidado de la población y el acceso a los sistemas de salud.

De hecho, Trump eligió este Estado para retomar su gira luego de la breve interrupción debido a su contagio de coronavirus y se presentó este lunes pasado en un mitin nocturno. Ese mismo día, desde las oficinas de su campaña lanzaron en el distrito, un anuncio en español vinculando al candidato Biden y su vicepresidenta Kamala Harris con el “Castrochavismo”, para despertar con mayor fuerza el voto anti demócrata.

Sin embargo, los números de elecciones pasadas respecto al voto latino no le dejan un buen margen al partido republicano: en las elecciones del 2016, se calcula que Hillary Clinton alcanzó un 63% en Florida contra un 23% de Trump; en tanto que en Arizona fue del 70% vs el 18% o en Nueva México, 72% a 23% respectivamente. El voto latino fue decisivo para Hillary en al menos tres Estados, situación que es probable se vuelva a repetir. Los demócratas, más que nunca, cuentan con ello. ♣♣♣

#PA.

miércoles 14 de octubre de 2020



Fuente: Puente Aereo

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