Por Mauro Federico


Todo proceso político
erige su legado a partir de una épica que incluye historias identitarias. El
kirchnerismo tuvo varias. Pero una de las más representativas y, a la vez,
demonizadas fue la “ley de servicios de comunicación audiovisual”, nacida para
poner límites a la concentración mediática, que en Argentina tiene un
representante indiscutible: el Grupo Clarín. Por eso el macrismo tal como hizo la autodenominada Revolución Libertadora
con los íconos del peronismo– la dinamitó ni bien asumió a fines de 2015 y
barrió del mapa a todos sus defensores. Esta semana el gobierno se despachó con
un DNU que declara “servicio público esencial” a la telefonía celular, a
internet y a la televisión por cable, limitando fuertemente la capacidad
discrecional de las empresas para modificar condiciones y disponer aumentos a
los usuarios. ¿Cómo se gestó esta decisión? ¿Qué reacción tendrán los ejércitos
de Héctor Magnetto ante tamaña “afrenta”? ¿Cuáles serán las consecuencias para
los usuarios y cuáles los riesgos que corre el sistema democrático? Pasen y
lean.

A principios de los sesenta, los
guionistas Stan Lee y Jack Kirby fantasearon con un equipo de
superhéroes mutantes, con habilidades especiales, que se organizaban para
proteger los derechos de los hombres y mujeres de su condición ante los
atropellos de una sociedad que los segregaba. El grupo se organizó en torno a
la escuela dirigida por uno de los superdotados: el Profesor Charles Xavier,
cuyo poder principal es la telepatía. Así nacieron los X-Men en la Edad de
Plata de los cómics y formaron una de las franquicias más reconocidas y
exitosas de Marvel Comics, apareciendo en numerosos libros, series
animadas, películas, videojuegos, tarjetas, juguetes y otros coleccionables.

El archienemigo por excelencia del
grupo es Magneto, poderoso mutante con la capacidad de manipular y controlar
los campos magnéticos de la Tierra. Xavier y Magneto tienen puntos de vista y
filosofías opuestas con respecto a la relación entre mutantes y humanos.
Mientras que el primero trabaja por la paz y el entendimiento, el segundo ve a
los humanos como una amenaza y cree necesario adoptar un enfoque agresivo
contra ellos. Xavier y Magneto son antagonistas de una historia que los
necesita a ambos para generar el conflicto que sostiene la tensión en la trama
del relato. Cada uno le imprime una épica particular, desde su perspectiva,
pero la consecuencia de la batalla entre las dos bandas es la destrucción del
mundo que los rodea.

La relación entre el Grupo Clarín
y el kirchnerismo tiene una curiosa similitud con el argumento de este comic,
que parece haber inaugurado una nueva etapa de su saga este viernes, con la
decisión del gobierno de declarar “servicios públicos esenciales y estratégicos
en competencia” a la telefonía celular y fija, internet y la televisión paga.
Como si fuera poca afrenta a los intereses de la corporación mediática, el
mismo decreto de necesidad y urgencia suspendió “cualquier aumento de precios
o modificación de los mismos
” hasta el 31 de diciembre.

Este DNU disipa los efectos de otro
DNU con el que dos semanas después de asumir la presidencia de la Nación, Mauricio
Macri
derogó gran parte del andamiaje establecido en materia de servicios
de comunicación audiovisual y de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación por una ley aprobada durante el gobierno de Cristina Fernández de
Kirchner
que puso límites al abusivo y discrecional poder del Grupo
Clarín
. Y subraya que esa decisión se tomó “abandonándose la idea
del acceso a estos últimos como un derecho humano, dejándolos librados a ley de
la oferta y demanda como una simple mercancía
, contrariamente a lo previsto
en la Constitución Nacional”.

Para el especialista Damián Loreti,
“el DNU 690 recupera potestades de regulación fundamentales para fortalecer el
rol del Estado como garante del acceso igualitario a las principales
tecnologías destinadas a hacer realidad el ejercicio del derecho a la
comunicación”. En ese sentido, Loreti destaca que “la declaración de
servicio público para la telefonía móvil y los llamados servicios TIC implica
una consagración del derecho humano a comunicar entre las prioridades de
política pública, con especial importancia en el contexto de emergencia
sanitaria
”.

Pasando el limpio. El macrismo equiparó
a las empresas de TV por cable con las compañías de telecomunicaciones y los
liberó así de las obligaciones que imponía la ley de servicios de comunicación
audiovisual. Esto significó, lisa y llanamente, que no hubo más límites a la
concentración, obligaciones de emitir una señal propia, ni de pasar las señales
locales de TV, ni de respetar el orden de la grilla
.

No puede ser lo mismo para las leyes
regulatorias un canal de televisión por cable que un teléfono celular. “Los
servicios de comunicación audiovisual se rigen por el paradigma de la
Convención de Diversidad Cultural de UNESCO, que protege a las industrias
culturales nacionales. La regulación de las telecomunicaciones está
liberalizada por la Organización Mundial del Comercio, que no protege nada,
porque el mercado no piensa en el pluralismo”, explica Loreti.

***

Primer paso ¿y el último?

Una de las razones por las que el
actual presidente se distanció de su hoy vicepresidenta, fue por las
distintas miradas que ambos tenían respecto al rol de Clarín en el juego
democrático
. Mientras para Cristina el CEO de la corporación Héctor
Magnetto
es responsable de la desestabilización de todo gobierno que se
oponga a los intereses del Grupo, la mirada de Alberto Fernández siempre
fue mucho más contemplativa. “Mejor negociar que confrontar”, solía decir Fernández
cuando era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. Y eso hizo siempre.
Hablar con Magnetto o con sus coroneles para morigerar el impacto de una tapa
del diario o el graph de un noticiero de TN o el tono de la entrevista a
un funcionario por radio Mitre.

Por eso cuando Cristina puso proa a
la tan dilatada Ley de Medios, en 2012, ya Alberto se encontraba muy lejos de
su gobierno. Pero quiso la historia y las circunstancias que ambos volvieran
a transitar juntos por la senda de la unidad y conformaran la dupla que recuperó
el gobierno
. Y ahora, en este marco de crisis pandémica, el gobierno
encuentra la oportunidad para recuperar algo del terreno perdido durante la
etapa macrista.

Sin embargo, desandar el camino de
profundos retrocesos recorrido entre 2015 y 2019 implica replantear y
debatir en profundidad un abanico más amplio de políticas con incidencia en el
modo en que se producen, distribuyen y consumen los bienes culturales en
nuestra sociedad
. Avanzar con este segundo objetivo, requerirá
necesariamente de consensos más amplios y de la construcción de un relato que
le imponga épica a la iniciativa. Para formalizar esta épica el gobierno deberá
sacar a relucir el camino recorrido pero también deberá preparar el futuro. El
relato épico como instrumento de comunidad debe, necesariamente, mirar tanto al
pasado como al futuro. Y proponer metas que puedan ir alcanzándose mientras
ponemos la mirada en el horizonte.

El congelamiento de tarifas hasta fin de año es una buena estrategia para ganar el consenso de ese segmento de la sociedad –muy grande, por cierto– al que solo le importa que las decisiones políticas no le afecten el bolsillo. Inteligente la estrategia de incluirla en el DNU. Pero la declaración de servicio público para la telefonía celular, internet y TV paga cambia radicalmente la perspectiva de uno de los negocios de mayor facturación en la Argentina que, además de ser tan rentable, está dominado por un mismo actor, dueño de los medios de comunicación más importantes.

Por eso es imprescindible que
modificaciones tan profundas en la economía y los derechos básicos tengan un
sustento más consistente que un decreto de necesidad y urgencia. Y para eso
es necesario acompañar la medida con una iniciativa parlamentaria que se
cristalice en ley
. La experiencia nos enseña que ni la más elaborada de las
leyes se salva de las presiones corporativas, ni mucho menos de los gobiernos
permeables o cómplices de los poderes económicos. Pero siempre será un
andamiaje democrático más sólido para sostener una iniciativa que protege los
intereses de las mayorías
.

Una anécdota contada magistralmente
por Samuel “Chiche” Gelblung da cuenta de una conversación entre el ex
presidente argentino Carlos Menem y el CEO del Grupo Clarín. En
aquella charla, Menem le preguntó a Magnetto en broma ante algunas exigencias
de la corporación: “Digame Héctor ¿usted quiere ser presidente, entonces?”. Y
el gerente del multimedio le respondió: “Ese es un puesto menor”. Para
que alguna vez entiendan que la democracia no es una instancia menor, hay que plantear
con firmeza la defensa de los intereses mayoritarios por sobre los de las
minorías poderosas e influyentes de la Argentina.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 23 de agosto de 2020.

Deja un comentario