Por Guillermo Ximenis

El superventas británico Ken Follett regresa este martes a las librerías con Las tinieblas y el alba, una precuela de su obra más popular, Los pilares de la Tierra, fiel a la máxima de que “el único pecado para un novelista es resultar aburrido”, según explica en una entrevista.

El lector se traslada en esta ocasión a la violenta Inglaterra de finales del siglo X, cuando los anglosajones se dejaban la piel defendiéndose de ataques vikingos en sus costas. Por aquel entonces, la ficticia población de Kingsbridge todavía no soñaba con el esplendor de su futura catedral, que Follett hizo célebre con un libro del que ha vendido 27 millones de ejemplares.

A sus 71 años, el escritor admite que siente una especial responsabilidad al retomar una historia que ha conquistado a tantos lectores. “Es muy importante para mí no decepcionarles”, recalca.

“Pensé que les interesaría conocer cómo era Kingsbridge antes de convertirse en una gran ciudad, cuando era solo un pueblo, o incluso menos, poco más que un puñado de casas junto a un río”, reflexiona Follett, que asegura que ha dejado espacio para continuar desarrollando ese mismo universo si vuelve a encontrar la inspiración.

“Todo depende de si se me ocurre una idea con la que crea que puedo escribir el tipo de libro que los lectores no quieren cerrar”, esgrime.

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Tupida red de personajes

El nexo geográfico es el vínculo más obvio entre Las tinieblas y el alba y los Pilares de la Tierra, más allá del característico estilo narrativo de Follett, licenciado en filosofía y experiodista del londinense Evening Standard, que desde su primer éxito editorial, el thriller, El ojo de la aguja (1978), acumula más de 170 millones de libros vendidos.

Los protagonistas de su última obra son antepasados lejanos de los personajes de los libros previos de la serie, si bien no se establece una conexión directa entre ellos.

El hilo argumental gira en torno a Edgar, un joven constructor de barcos cuya vida da un dramático giro cuando los vikingos arrasan su hogar y se ve obligado a comenzar una nueva vida en una pequeña aldea en la que solo encuentra hostilidad.

Fiel a la receta con la que ha logrado tantos éxitos, Follett construye una tupida red de tramas entrelazadas en las que sus héroes solo resuelven cada uno de sus problemas para encontrar una amenaza aún mayor en la siguiente página.

“Lo tengo todo planeado antes de empezar a escribir el primer capítulo. Mi primer libro de éxito fue El ojo de la aguja y también era el primero que había planeado de antemano”, explica el autor.

“Así me aseguro de que la historia está constantemente dando giros y que siempre va a haber algo que haga pensar al lector ‘dios mío, ¿y ahora qué va a ocurrir? ¿Cómo se va a resolver este problema?’”.

“Creo que esa es la clave del éxito en la literatura popular, el hecho de mantener siempre el interés. Henry James, que no era un autor popular, sino literario, decía que el único pecado para un novelista es resultar aburrido, y creo que tenía razón”, sostiene Follett.

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Escribir en tiempos de pandemia

El autor británico había terminado de escribir Las tinieblas y el alba cuando el coronavirus paralizó el mundo a principios de año.

Las limitaciones de la pandemia le han impedido ver en persona a sus hijos y nietos que viven en Estados Unidos, han “destruido” su vida social y han dejado en barbecho su pasión por el teatro, pero no han alterado sus hábitos cotidianos.

“Mi jornada laboral ha sido la misma durante los últimos cuarenta años. Me siento en mi escritorio, frente a un teclado y una pantalla de ordenador, y escribo todo el día, así que en eso no ha habido diferencias”, describe.

El virus ha alterado por completo, sin embargo, el contacto con los lectores y las rutinas de promoción que suele llevar a cabo con cada libro, según explica por videoconferencia desde el condado inglés de Suffolk, donde se levanta una recreación de los antiguos poblados anglosajones donde transcurre su novela.

“Esperaba hacer el ‘tour’ habitual para el libro. Volar a Nueva York, a Madrid, a París, a Milán”, señala Follett, que considera que esto “es diferente a la interacción personal”, pero “quizás es el futuro”.

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El Brexit como escenario

Además de sus obras medievales, el escritor británico ha repasado en diversas novelas la historia del siglo XX y asegura que no le resultaría difícil ambientar uno de sus libros en el presente.

Una novela con el Brexit de fondo, sin embargo, la descarta por completo. “Es demasiado deprimente”, argumenta Follett, que ha criticado abiertamente durante años la salida británica de la Unión Europea (UE).

“Siento que mis compatriotas han tomado una decisión bastante idiota, y va a salir mal. Eso no viene nada bien para una novela popular. Personas haciendo algo estúpido y arrepintiéndose después no es el tipo de novela que quiero escribir”, afirma.

“Yo escribo sobre personas que afrontan dificultades y las superan gracias a su valentía y su ingenio”, zanja el autor. ♣♣♣

#PA. EFE, Londres.

Martes 15 de septiembre de 2020.

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