Por Quique Pérez

Seguramente algún millonario aburrido instauró un premio suculento para el que cuente la mentira más gigantesca y cuanto menos creíble mejor, supongo que empezó el concurso con la llegada del COVID-19 y semana tras semana nuestros comunicadores y políticos se esfuerzan para contar el bolazo más ridículo.

Ahí está nuestra fauna mediática haciendo honor a la meritocracia, esforzándose para conseguir engañar a la mayor parte de la población posible. Todo sirve con el fin de embaucar, desde un gobierno de “infectólogos”, pasando por la tan trillada metamorfosis nacional en Venezuela, hasta sangrientas peleas entre Cristina y Alberto.

Es que los premios para los primeros lugares son maravillosos, el económico no es el que más atrae a los participantes, pues dinero les sobra, pero los regalos son lo más atrayente. Al segundo lugar se le otorgara un hermoso paseo por las ex villas miserias convertidas en museo, ya es sabido que el gobierno K dejó la pobreza más baja que la alemana como manifestó el inefable Aníbal Fernández y Mauricio la erradico del país con su exitoso plan de pobreza cero, que termino dejando los barrios carenciados desiertos.

El premio mayor es increíble, un almuerzo en Japón, saliendo a las diez de la mañana en el cohete de Menem que desde la estratosfera llega en media hora a cualquier destino del mundo, luego de abundante sushi con sake en Tokio, el ganador regresará a la Argentina llegando a tiempo para dormir la siesta en su propia casa.

Sigan así que van bárbaro, sostengan que huir a Uruguay conviene por seguridad, ignorando olímpicamente que los índices de muertes violentas duplican los de nuestra patria, que intentar hacer cumplir medidas sanitarias es igual a una dictadura, que CABA manejo la pandemia de forma ejemplar siendo una de las ciudades con mayor porcentual de contagiados del mundo, entre miles de mentiras fácilmente comprobables con solo consultar con cualquier buscador de la web.

Mi voto a la mentira más inmensa está definido, se lo merecen los agentes de inteligencia que se infiltraron entre los desesperados familiares de los héroes del ARA San Juan haciéndose pasar por dolientes deudos, pero también a los comunicadores que el mismo día que se conoció la más inmoral y antidemocrática noticia del espionaje desde el regreso de la democracia, se indignaban hasta las lágrimas por un pavote que había jugado con las tetas de su pareja, pero omitían cualquier comentario sobre una de las aberraciones morales más detestables de la historia

Inicialmente el jurado iba a estar compuesto por jueces de Comodoro Py y el veredicto lo refrendaría la corte suprema, pero los participantes se opusieron terminantemente, son embusteros, pero tienen códigos, tanta mentira e inoperancia no se puede soportar.

Lo paradójico del asunto es reconocer que por más que se esfuercen no conoceremos al ganador del mundial de los embusteros, el que diga que gano no le vamos a creer, los perdedores dirán que ganaron y festejaran sus propias mendacidades , hasta es posible que el que resulte elegido sostenga que perdió para no decaer en su credibilidad, por que como decía siempre mi abuela Josefa cuando me sorprendía en un engaño, es horrible mentir porque “EN BOCA DEL MENTIROSO LO CIERTO SE HACE DUDOSO”.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 4 de octubre de 2020.

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