Javier Milei quedó en offside con el giro que hizo Donald Trump para negociar la transición con el chavismo en Venezuela y descartar un gobierno conformado por la oposición como pidió oficialmente la Rosada.
El libertario quiso ser el primer mandatario del mundo en pedir que tras el secuestro de Nicolás Maduro, Venezuela quedara en manos de Edmundo González Urrutia y Corina Machado.
Pocos minutos después de que Trump anunciara que había sacado a Maduro de su país, la Cancillería comandada por Pablo Quirno sacó un comunicado oficial en el que «recomendaba» a Estados Unidos que impusiera a esos dos dirigentes de la oposición venezolana.
«El Gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional conforme a la voluntad popular expresada en las urnas y a las normas democráticas vigentes, destacando asimismo el liderazgo de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, en la defensa de la democracia y la libertad en Venezuela», dijo el comunicado de Cancillería.
El interrogante que deja el giro de Trump que dejó en offside al gobierno de Milei es hasta qué punto el libertario tiene línea con la Casa Blanca, si no puede anticiparse a una maniobra geopolítica de tamaña envergadura.
Pero luego el propio Trump se encargó de ningunear a Machado y dijo que no la querían en su país, por ende no sería la encargada de encarar el nuevo gobierno. A Urrutia, a quien Milei hizo salir al balcón de la Rosada, ni siquiera lo mencionó. En cambio, Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, sí encararon negociaciones con Delcy Rodríguez, vice de Maduro, para encarar la transición.
Corina Machado
Este domingo, Rubio fue más allá y dijo que además de negociar con Delcy, ni siquiera pensaban en unas nuevas elecciones. «Es muy prematuro para eso», dijo el secretario de Estado y luego tuvo un sinceramiento brutal: «Nos importa la democracia y todo eso, pero lo primero que nos importa es la seguridad y prosperidad de Estados Unidos», dijo.
Trump ya había dejado en soledad a Milei cuando viajó a Oslo para participar de la entrega del Premio Nobel de la Paz a Machado. Ni siquiera la venezolana llegó a tiempo para la premiación y Milei tuvo que volverse de apuro a la Argentina en un viaje millonario que, si ya era infructuoso entonces, ahora cobra aún menor relevancia.
El interrogante que deja el giro de Trump que dejó en offside al gobierno de Milei es hasta qué punto el libertario tiene línea con la Casa Blanca, si no puede anticiparse a una maniobra geopolítica de tamaña envergadura.
Los bloques de La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense están dispuestos a acompañar al peronismo con un proyecto que permita el regreso de las reelecciones indefinidas siempre y cuando se incluya la Boleta Única en la elección provincial.
Esa estrategia se empezó a conversar entre los legisladores y, si bien no es una definición que baja de la Casa Rosada, de a poco va generando algunos consensos dentro de las bancadas libertarias.
Los legisladores de Javier Milei entienden que lograr imponer la Boleta Única en la provincia de Buenos Aires será un eje central de su agenda legislativa. En 2015 la elección se realizó con Boleta Única en octubre sin complicaciones, sin embargo, en la elección desdoblada de septiembre se mantuvo el sistema tradicional de boleta partidaria.
El peronismo defiende el sistema de boleta partidaria. Con esa herramienta se impuso en la elección de septiembre. Como contracara, con el sistema de Boleta Única cayó derrotado en la legislativa nacional de octubre.
«Creemos que con la Boleta Única le damos todo el poder al ciudadano y se terminan los manejos partidarios», dicen fuentes libertarias.
En la provincia son 82 los intendentes que no pueden ser reelectos en 2027. Ese número contempla dirigentes de todos los frentes políticos: peronismo, radicales, del PRO y también libertarios.
La idea es discutir este año una reforma electoral integral que incluya además de reelecciones indefinidas y Boleta Única, una actualización de las bancas por sección electoral, una discusión postergada desde hace años.
Agustín Romo, Fernando Rovello y Marcela Basualdo.
Ese último punto es un planteo común en algunos referentes de La Cámpora que destacan una injusta subrepresentación de las secciones del conurbano por sobre las del interior que están sobrerrepresentadas.
Los libertarios entienden que los cambios electorales deben realizarse en años donde no haya elección. Históricamente eso fue una constante en la provincia para llegar al año electoral con un sistema de reglas acordado. Sin embargo, todo voló por los aires en 2025, cuando las normas se modificaron apenas unos meses antes de la elección de septiembre.
LPO contó que Axel Kicillof tiene decidido impulsar el regreso de las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires. En La Plata consideran que la ley que impide la reelección de intendentes y legisladores es proscriptiva.
Atravesado por internas, el peronismo deberá buscar aliados tanto en el Senado como en Diputados. La Cámpora y el axelismo tuvieron roces durante todo el año pasado por la estrategia electoral y esas diferencias no cesaron.
Durante meses frenéticos en los que los legisladores de Cristina buscaron evitar que el gobernador desdoble la elección provincial de la nacional se presentaron proyectos desde ambos lados para eliminar las restricciones a las reelecciones. Ninguno de los proyectos llegó al recinto y varios legisladores no pudieron reelegir.
La Dirección de Turismo y la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informan que la propuesta denominada ‘Bicicleteada rural’ se reprograma para el viernes 29 a partir de las 19 horas. Se mantendrá el circuito previsto inicialmente, con punto de encuentro en la Oficina de Turismo y una recorrida por el entorno…
En febrero de 2025, una noticia del medio brasilero Examecontaba que, el mes anterior, la sucursal de Decathlon de Florianópolis había conseguido un récord mundial de ventas de la marca de artículos deportivos entre sus más de 5 mil tiendas en 76 países. Junto a fotos de góndolas devastadas y filas con carritos desbordados, la nota daba una explicación muy clara: la causa del súbito incremento de ventas era el aluvión de turistas argentinos que había llegado a Florianópolis, y que conformaron el 90 por ciento de la clientela del mes. Así, la tienda recibió entre 4 y 5 mil clientes por día. La diferencia en el tipo de cambio existente entre el real brasileño y el peso argentino era el motivo central que planteaban los directivos de la marca.
El “saqueo” al Decathlon de Florianópolis fue sólo una muestra de una temporada récord en viajes a Brasil. En enero de 2025, 632.100 argentinos y argentinas cruzaron al país vecino, un 83,8 por ciento más que el mismo mes del año anterior. Brasil representó más del 30 por ciento de los egresos fuera del país, seguido por Chile y Uruguay. Sumando todos los destinos internacionales, sólo en enero, casi dos millones de argentinos viajaron al exterior, y hacia octubre, el INDEC contabilizaba casi diez millones de salidas, un récord histórico. ¿Desde cuándo y en qué condiciones se volvió algo recurrente que una marea de argentinos inunde las playas de Brasil?
De la Bristol a Canasvieiras
Para hablar de los viajes de argentinos al exterior, primero tenemos que recuperar la historia del turismo en Argentina, que tiene una larga tradición. Desde los años treinta, cuando se pavimentaron las principales rutas argentinas, y luego con el impulso de las políticas del peronismo a fines de los cuarenta, el turismo interno dio un salto. A partir de esas décadas, Mar del Plata se convirtió, como señala el libro de Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre, en un sueño de los argentinos1. A la vez, aquella autora, junto a Melina Piglia, expusieron cómo la clase media fue, en gran medida, la principal beneficiaria de las políticas de turismo social del peronismo, tanto por hallarse en mejores condiciones para aprovechar sus ventajas como por políticas específicas orientadas a ese sector, más allá de la significación política del turismo obrero2. Las décadas del sesenta y setenta marcaron el auge del turismo de clase media en la costa atlántica, en un contexto en el que, a pesar de la inestabilidad política, Argentina llegó casi a tener pleno empleo. Las vacaciones en la playa de Mafalda y su familia, un clásico de la historieta de Quino publicada entre 1964 y 1973, son una expresión de aquel fenómeno.
Sumando todos los destinos internacionales, sólo en enero de 2025, casi dos millones de argentinos viajaron al exterior; hacia octubre, el INDEC contabilizó casi diez millones de salidas, un récord histórico.
En esos años, algunos empezaban a viajar a Brasil. Pero la conectividad y los precios no eran los actuales. En auto, por ejemplo, era muy difícil. Mi viejo siempre cuenta la epopeya que hizo con un amigo en 1970, manejando un Torino hasta Río de Janeiro. Cruzando el Chuy uruguayo, en la frontera con Brasil, una parte del camino era directamente por la playa. Poco después se inició una serie de obras de infraestructura que cambiarían para siempre los viajes a Uruguay y Brasil. En los setenta se inauguraron, entre otros, los puentes Chaco-Corrientes (1973), Colón-Paysandú (1975), Gualeguaychú-Fray Bentos (1976) y Zárate-Brazo Largo (1977). Del lado brasilero también se hicieron obras como la “Freeway”, primera autopista de Brasil inaugurada en 1975, que conectó Porto Alegre con Osorio y facilitó el acceso al litoral norte de Rio Grande do Sul y a las playas de Santa Catarina. La conectividad aérea también mejoró y, a principios de los noventa, una serie de transformaciones a escala global redujeron los costos de los pasajes.
Puestas a competir, las playas brasileñas exhibieron pronto una serie de factores ventajosos frente a las argentinas. En los países o regiones de clima templado como el nuestro, las personas suelen alejarse del polo para ir a la playa, pero por las características geográficas de nuestro país, la mayor parte hace al revés: para ir a la costa hay que viajar hacia el sur, que es lógicamente más frío. En Brasil, por su parte, no hace falta irse muy al norte: las playas de Santa Catarina, accesibles desde la frontera argentina, son reconocidas internacionalmente. A la vez, de las principales quince aglomeraciones urbanas de la Argentina, solo Buenos Aires y La Plata (y la propia Mar del Plata) se encuentran relativamente cerca de la playa. Para una familia cordobesa, ir a la costa atlántica implica un viaje de más de 1000 kilómetros. A Posadas y Resistencia les queda más cerca el litoral brasilero que Mar del Plata, mientras que las ciudades del NOA tienen a la misma distancia las playas bonaerenses y las de Santa Catarina. Chile y Uruguay son otras opciones vecinas que disputan con la costa atlántica. Y Brasil es Brasil: sus playas, su cultura, su música. Un lugar increíble.
La competencia entre turismo local y turismo afuera del país en las últimas décadas pasó a tener un determinante fundamental: el tipo de cambio.
Planteada así la situación, la competencia entre turismo local y turismo afuera del país en las últimas décadas pasó a tener un determinante fundamental: el tipo de cambio. Como señala un estudio3 de Schteingart, Trombetta y Bertín, el aumento del turismo emisivo (el que sale del país) es inversamente proporcional al precio del dólar. El período de la “plata dulce”, entre 1979 y 1981, marcó un primer crecimiento del turismo al exterior. Pero fue sobre todo en los noventa, con la Convertibilidad y el dólar barato sostenido durante una década, que el fenómeno del turismo al extranjero se consolidó definitivamente: entre 1990 y 2000, la salida anual4 de argentinos al exterior creció un 106,5%. Y ese último año, Brasil representó el 35 por ciento de los casi 5 millones de egresos fuera del país.
La prensa de la época, que primero cubrió el tema con sorpresa, comenzó a dedicarle pronto suplementos y secciones especiales. En 1993, a la tradicional cobertura veraniega de Clarín sobre los balnearios argentinos, se sumaron crónicas sobre lo que pasaba en Florianópolis. Una nota de enero de ese año titulaba, por ejemplo: Canasvieiras,“la Bristol brasileña”, invadida por la clase media argentina5. La crónica se apoyaba en una referencia turística conocida para el lector argentino, la Bristol marplatense, para introducir el nuevo destino de moda. A la vez, a diferencia de Miami, otro destino clásico de los noventa, las playas del sur de Brasil presentaban un costado más popular, al ser accesibles no sólo en avión, sino por vía terrestre. En 2004, la mitad de los ingresos al país vecino se hicieron en auto6.
La cultura de viajar afuera
El boom del turismo al extranjero en los noventa tuvo varias consecuencias. Primero, la industria del turismo local entró en crisis. En los primeros años, pudo seguir creciendo a tasas más bajas, pero la recesión económica, sumada al mantenimiento del 1 a 1, la llevaron a una caída hacia fines de la década.
En 1993, a la cobertura veraniega de Clarín sobre los balnearios argentinos, se le sumaron crónicas sobre lo que pasaba en Florianópolis. Una nota de enero de ese año titulaba, por ejemplo: Canasvieiras,“la Bristol brasileña”, invadida por la clase media argentina5
Por otra parte, el turismo afuera también fue una de las pautas de consumo que dividieron a la clase media entre “ganadores” y “perdedores”, es decir, aquellos que pudieron acceder a las vacaciones afuera, los productos importados y otros consumos de época y aquellos más afectados por la crisis económica. Ambos sectores, no obstante, se fueron permeando y entrecruzando. De hecho, vacaciones en el exterior y vivencia de la crisis se fueron complementando y solapando en las experiencias de los sectores medios. El “saqueo” al Decathlón al que nos referimos al inicio, sólo puede entenderse en la combinación de ambas variables: una clase media acostumbrada a vivir de crisis en crisis, y que, cuando el cambio es favorable, compra todo lo que puede porque después nadie sabe qué pasa.
Como un niño que creció en los noventa, también me tocó ese boom y esa montaña rusa. En el 94 nos fuimos a Disney, después mi viejo estuvo mal económicamente dos años por el efecto tequila, pero ya en el 97 nos fuimos por primera vez a Florianópolis y en el 99 repetimos la travesía en un Renault 19. Algo me quedó de esos viajes, y hace cuatro años agarramos la ruta en auto por primera vez con mi familia.
Los noventa cambiaron la forma de pensar las vacaciones de amplios sectores de la clase media. Viajar afuera se volvió casi una necesidad. Y de allí se desprendió un sorprendente reclamo: el histórico derecho a las vacaciones transmutó en la idea de que existe un derecho a vacacionar afuera.
Es que los noventa cambiaron la forma de pensar las vacaciones de amplios sectores de la clase media argentina. Las vacaciones fuera del país, particularmente en Brasil, se transformaron de una posibilidad esporádica en un deseo de consumo sostenido. Tanto que, para una parte de la clase media, viajar afuera se volvió casi una necesidad (si no todos los años, al menos de forma recurrente). Y de esa casi necesidad se desprendió un sorprendente reclamo de derechos: el histórico derecho a las vacaciones de los argentinos y argentinas, transmutó en la idea de que existe un derecho a vacacionar afuera.
Me tocó vivirlo hace algunos años en el cruce internacional de Paso de los Libres, en Corrientes. Muchos argentinos y argentinas que allí esperaban, estaban indignados con que no hubiera más personal de Migraciones para agilizar el cruce fronterizo a Brasil. Es verdad que ese cruce, en enero y con calor, puede ser agobiante. Pero era más que eso. Estas personas se organizaban para protestar, se acercaban a una y otra ventanilla, pedían hablar con alguna autoridad a cargo. No era una simple queja, era el tipo de reclamo de quien siente un derecho vulnerado.
¿Y esta fiesta quién la paga?
Además de más personal de Migraciones en la frontera, una parte de la clase media reclama acceder al factor que define la posibilidad de ejercer su “derecho” a las vacaciones en el exterior: el dólar. Como señalaron varios analistas, la hipótesis de un dólar sin techo el día después de los comicios fue uno de los factores que definieron las últimas elecciones legislativas a favor de La Libertad Avanza. El dólar barato se volvió una gran ilusión argentina8. Un amigo vivió en carne propia las filas de argentinos queriendo comprarse todo en los supermercados de Florianópolis en enero pasado. Así me describió lo que vio: “No es sólo que está barato, hay un componente emocional. La sensación de salir del país y llevarte puesto a un país vecino con tu propia moneda es droga”.
Más que dólar barato quizá deberíamos llamarlo dólar subsidiado. Un subsidio que el Estado otorga, como un plan social indirecto, a quienes decidimos pasar nuestras vacaciones en el extranjero.
Pero la continuidad de este tipo de cambio y la salida de miles de compatriotas al extranjero tienen un costo. En 2025, la salida de divisas por turismo de argentinos al exterior rondó los 13 mil millones de dólares, la mayor de la historia. Una publicación reciente del sitio Argendata de Fundar resalta el inusual peso que tiene el turismo dentro de las importaciones totales de Argentina, superior al de todos los países vecinos9. Si se descuentan los 4 mil millones de ingresos por turismo receptivo, el déficit por turismo en 2025 fue de unos 9 mil millones de dólares, lo que ubica a Argentina entre los países con mayor déficit turístico del mundo, medido sobre su PBI10. En comparación, el superávit energético del país hacia septiembre de 2025, rondaba los 5 mil millones. Dicho de otro modo, los dólares de Vaca Muerta se fueron, casi íntegros, en sostener el turismo de argentinos en el exterior. Por eso, más que dólar barato quizá deberíamos llamarlo dólar subsidiado. Un subsidio que el Estado otorga, como un plan social indirecto, a quienes decidimos pasar nuestras vacaciones en el extranjero.
Así las cosas, la temporada 2026 empezó nuevamente con decenas de miles de argentinos en Brasil y otros países. Leer este fenómeno socio-cultural en clave histórica seguramente nos ayude a entender por qué, cuando las condiciones están dadas —básicamente cuando se sostiene una política cambiaria como la actual— el turismo argentino en el exterior explota hasta transformarse en un problema para las finanzas del país. El histórico derecho a las vacaciones de los argentinos y argentinas, que se consolidó en el segundo tercio del siglo XX, hizo clic en los noventa con la posibilidad y el deseo de irse afuera. Esa combinación, sostenida por una década, dio como resultado la percepción de que no sólo las vacaciones, sino las vacaciones en el exterior, son un derecho. Arraigada en una parte importante de la clase media argentina hasta la actualidad, esta idea se transformó en una verdadera paradoja de un país en crisis permanente.
Pastoriza, Elisa y Torre, Juan Carlos (2019). Mar del Plata: un sueño de los argentinos. Buenos Aires: Edhasa ︎
Pastoriza, Elisa y Piglia, Melina (2017). “La construcción de políticas turísticas orientadas a los sectores medios durante el Primer Peronismo. Argentina 1946-1955”. En Licere, Vol. 20, 411-452. ︎
Schteingart, D; Trombetta, M y Bertin, P.; Flujos turísticos internacionales en Argentina. Documentos de Trabajo del CEP XXI N° 3, febrero de 2021, Centro de Estudios para la Producción XXI – Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación. ︎
Anuario Estadístico de Turismo de la República Argentina 2006. Secretaría de Turismo de la Nación. Argentina ︎
Anuario Embratur Anuário Estatístico EMBRATUR – 2005. Brasília: Ministério do Turismo/Instituto Brasileiro de Turismo/Diretoria de Estudos e Pesquisas, 2004.V.32 236p. Dados de 2004. ︎
Al respecto, ver el trabajo de Ariel Wilkis y Mariana Luzzi, El Dólar: historia de una moneda argentina (la última edición es la de Siglo XXI de 2025). ︎
Schteingart, D., Della Paolera, C. y Vezzato, J. M. (2025). Turismo. Argendata. Fundar. Entre 2016 y 2024, el turismo emisivo representó el 9% del total de importaciones de Argentina, por encima de todos los países limítrofes -Uruguay (6,3%), Bolivia (6%), Brasil (5%), Paraguay (4,4%) y Chile (2,3%)- . En 2025, el dato posiblemente sobrepasó las dos cifras. ︎
Ídem. Entre 2016 y 2024, Argentina se ubicó en el puesto 150 en cuanto al déficit turístico medido sobre su PBI, de un total de 186 países. Y esto fue con un déficit turístico promedio de USS 3.000 millones. En 2025, con cerca del triple, Argentina debe haber caído más cerca aún del fondo de la tabla en este particular ranking global. ︎
Para disfrutar de buenas películas al aire libre, este fin de semana comienza el ciclo ‘Cine en mi barrio’, una propuesta de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina. El cronograma inicia este viernes en Santa Rita, continuando el sábado en Don Rodolfo y el domingo en Villa Alberdi. En todos los…
El área Mujer y Diversidad de la Municipalidad de Villa Regina firmó con la Universidad Nacional del Comahue el convenio marco que va a posibilitar la capacitación para los empleados municipales de la implementación de la Ley Micaela (Ley Nº 27.499). Objetivo de la capacitación: Trabajar específicamente en la incorporación de la transversalidad de género…
Tras destruir la industria nacional, el gobierno de Milei establece la suspensión inmediata de los aranceles antidumping que desde hace más de dos décadas protegían la producción local.
Por Celina Fraticiangi para NLI
La política de apertura irrestricta y desprotección productiva impulsada por Milei empieza a mostrar consecuencias irreversibles. El Ministerio de Economía resolvió suspender provisoriamente el derecho antidumping que protegía a la industria nacional de rulemanes frente a las importaciones chinas, una decisión que no responde a una mejora estructural del mercado, sino al cierre de la única fábrica nacional del sector, consecuencia directa del modelo económico libertario.
La medida quedó formalizada mediante la Resolución 30/2026, publicada hoy, que dispone la apertura de un examen por “cambio de circunstancias” y la suspensión inmediata de los aranceles antidumping que desde hace más de dos décadas protegían la producción local de rodamientos de bolas radiales originarios de China.
Cuando ya no queda industria que proteger
Durante más de veinte años, el Estado argentino sostuvo derechos antidumping sobre los rulemanes importados desde China para evitar la competencia desleal de productos ingresados a precios artificialmente bajos. Esa protección tuvo un fundamento claro: la existencia de producción nacional, representada casi exclusivamente por SKF Argentina, histórica fabricante instalada en el país desde hacía cerca de 90 años.
Sin embargo, tal como informó NLI en octubre pasado, SKF cerró su planta de Tortuguitas y puso fin a la fabricación de rulemanes en la Argentina, en un contexto marcado por la apertura importadora, la ausencia de políticas industriales y el abandono deliberado del entramado productivo nacional por parte del Gobierno de Milei.
El cierre de la planta no solo implicó la pérdida de puestos de trabajo y de capacidad productiva, sino también la desaparición de la única rama industrial que justificaba la vigencia del antidumping.
El dictamen que desnuda el fracaso del modelo
En su análisis técnico, la Comisión Nacional de Comercio Exterior fue contundente: SKF Argentina era la única productora nacional de rodamientos en los términos del Acuerdo Antidumping, y el cierre definitivo de su planta implica que ya no existe industria nacional a la cual proteger.
El organismo advirtió además que mantener un derecho antidumping sin producción local activa se transforma en un costo injustificado para importadores, industrias usuarias y consumidores, dejando en evidencia que el propio Estado reconoce que el modelo económico vigente destruyó las condiciones que daban sentido a la protección comercial.
Sobre esa base, el Ministerio de Economía no solo abrió el examen por cambio de circunstancias, sino que suspendió de inmediato la aplicación del antidumping, tanto para los rulemanes terminados como para sus partes y piezas.
Apertura, desindustrialización y dependencia
Lejos de tratarse de una decisión aislada o técnica, la suspensión del antidumping es la consecuencia lógica de un proyecto económico que promueve la primarización, la importación sin límites y la dependencia externa, incluso en sectores estratégicos para la industria metalmecánica, automotriz y de maquinaria.
El caso de los rulemanes es paradigmático: primero se desprotege la industria, luego se la empuja al cierre y finalmente se elimina la barrera que la defendía, utilizando como excusa el daño previamente provocado. Un círculo perfecto de desindustrialización.
Mientras tanto, la Argentina pasa a depender completamente de proveedores externos para un insumo clave, resignando soberanía productiva, empleo calificado y capacidad tecnológica.
Un final anunciado
El examen por cambio de circunstancias recién comienza, pero el desenlace aparece casi escrito. Sin industria nacional, el antidumping carece de sustento, y la suspensión transitoria podría transformarse en eliminación definitiva.
El resultado es contundente: el modelo de Milei no solo destruye fábricas, sino también las herramientas que durante años intentaron defenderlas, dejando al país más vulnerable, más dependiente y con menos futuro productivo.