Por Mónica Martínez

El transporte urbano de Lima, una ciudad de 10 millones
de habitantes y más de 165.000 contagios de la COVID-19, afronta el desafío de
evitar las aglomeraciones, que pueden generar un rebrote de la enfermedad, en
las rutas de los más de 24.000 autobuses que circulan en la capital peruana.

Lima tiene alrededor de la mitad del total de contagios
de coronavirus confirmados en Perú (330.123 casos), pues concentra a un tercio
de la población del país debido a su actividad económica y comercial.

Con el levantamiento de la cuarentena en la ciudad, a
partir del 1 de julio, el temor es que el número de infectados se incremente
por un mayor movimiento de las personas hacia sus trabajos o lugares de
comercio.

La urbe, ubicada en la costa del Pacífico, tiene 511
rutas autorizadas para Lima y el vecino puerto del Callao por las que circulan
autobuses, además de 832 vehículos para cinco corredores complementarios y
otros 630 en el sistema articulado del Metropolitano.

A estos vehículos de transporte público se suman 44
trenes de seis coches de la Línea 1 del Metro de Lima, que recorre 34
kilómetros del sur hacia el noroeste de la ciudad. La red era escasa para
cumplir con las necesidades de los ciudadanos y los viajeros acostumbraban ir
hacinados, prácticamente unos sobre otros en largos trayectos.

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Transporte al 10 % en pandemia

Sin embargo, durante el confinamiento obligatorio, entre
marzo y junio pasados, “sólo hemos tenido un 10 % de los viajes que se
tenían antes de la pandemia y obviamente hubo también una reducción de la
oferta”, explicó el director de Operaciones de la Autoridad del Transporte
Urbano (ATU) para Lima y Callao, Iván Villegas.

En el caso del Metro de Lima, antes de la pandemia
“teníamos cerca de 1.200 pasajeros a bordo del tren en el momento más
cargado, ahora con el tema del distanciamiento social como máximo llegamos a
los 100, por eso hemos notado más colas, porque el usuario espera un poco
más”, hasta cerca de una hora para poder abordar un tren, señaló.

La ATU, dependiente del ministerio de Transportes,
elaboró los protocolos de seguridad al interior de las unidades para que las
376 empresas de transporte urbano de Lima y Callao implementen la limpieza y
desinfección de sus vehículos, apenas se decretó el estado de emergencia
sanitaria, así como las disposiciones para los pasajeros referidas al uso de
mascarillas.

“Hemos construido aplicativos durante la pandemia
que nos permiten exigir a la empresa que registren la desinfección (de sus
unidades) y con nuestros inspectores vamos aleatoriamente a las empresas a
verificar que efectivamente están haciendo la limpieza y desinfección”,
declaró Villegas.

Las empresas también deben cumplir con llevar a todos sus
pasajeros sentados y ninguno de pie para mantener el distanciamiento social,
además de implementar el pago del pasaje con tarjetas de crédito o débito.

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Horarios escalonados en el trabajo

El director añadió que el Ejecutivo se ha comprometido en
una campaña para lograr que los centros laborales, públicos y privados,
establezcan nuevos horarios de ingreso para los trabajadores con el fin de
evitar las aglomeraciones de personas en los paraderos.

“Del sector público ya se han implementado medidas
para el ingreso de los trabajadores a las 7, o a las 10, esto ayuda a disminuir
el pico de la mañana, pero también estamos apelando a que el sector privado
adopte esta medida”, indicó.

En ese sentido, resaltó que “hay un avance muy
significativo con el sector construcción, que ya está dispuesto a ver qué
horario podemos manejar en el ingreso de su personal”, pues depende del
horario de inicio de las obras de construcción en la ciudad.

“A nosotros nos gustaría tener una implementación
del escalonamiento mucho más estricto. De forma que este pico que tenemos en
todas nuestras ciudades, que es característico, se pueda disminuir y, por lo
tanto, evitar las aglomeraciones y la presión para viajar llenos en los
vehículos”, expresó el funcionario.

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Subsidios

El ministerio de Transportes recibió una transferencia
por 117 millones de soles (34 millones de dólares) para el subsidio de unos
50.000 vehículos de transporte público a nivel nacional, además de otros siete
millones de soles (2 millones de dólares) para la fiscalización de las medidas
sanitarias.

Villegas explicó que con los subsidios en el caso de Lima
lo que hacen es “compensar algunos costos fijos con la finalidad de
garantizar la disponibilidad del servicio para los usuarios, de modo que no se
perjudique con una disminución de la oferta”. “Esto va a ser
calculado en base a una tasa de kilómetro recorrido”, agregó.

En el caso del Metropolitano, que amenazó con parar a
partir del miércoles, el director de la ATU señaló que “el Ejecutivo no ha
negado la opción de que se puedan implementar mecanismos de compensación”
para este servicio y los corredores complementarios, pero que en este momento
debe cumplir con el contrato de concesión gestionado por la Municipalidad de
Lima.

“El sistema integrado de transporte que se quiere
implementar es con vehículos que transporten mayor cantidad de pasajeros y esto
es más eficiente de cara al uso de las vias”, remarcó el representante.

En opinión del director, “esa alineación que hay ahora con el tema de la pandemia nos permite vislumbrar que vamos a ir, en menos plazo, a esa meta de tener macrotransportación”, en reemplazo de las combis o pequeñas camionetas que poblaron las vías hasta hace muy poco.    ♣♣♣

#PA. EFE, Lima.

Martes 14 de julio de 2020.

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