Por Jorge A. Bañales


El clima social en la localidad estadounidense de Kenosha alcanzó su máxima tensión ayer luego de que un joven blanco matara aparentemente a dos personas en una protesta por un nuevo caso de racismo que causó indignación y furia en el país, a punto tal que debió suspenderse la fecha del torneo de básquetbol de la NBA por iniciativa del equipo local, Milwaukee Bucks.

Al menos dos personas resultaron muertas y
una herida, en la tercera noche consecutiva de protestas raciales en Kenosha
(Wisconsin) desde que el domingo un agente policial disparó siete veces en la
espalda al afroamericano Jacob Blake, informó este miércoles la policía local.

El boletín policial indicó que los agentes
respondieron a llamadas de alerta después de que varios individuos armados
dispararon contra los manifestantes cerca de una estación de gasolina en esa
ciudad, al sur de Milwaukee, mientras Blake, de 29 años, permanece
hospitalizado en estado grave.

Los videos difundidos en las redes sociales
muestran lo que parece fue una confrontación entre manifestantes y un grupo
armado que decía estar protegiendo propiedades privadas.

Después de entrar en efecto un toque de
queda, impuesto desde las ocho de la noche por las autoridades municipales, la
policía empezó a dispersar a los manifestantes congregados en un parque frente
al edificio de tribunales del Condado de Kenosha hacia la calle Sheridan, donde
ocurrió el incidente armado.

El jefe de la policía del Condado de
Kenosha, David Beth, dijo a la prensa que su departamento investiga si el
tiroteo fue resultado de un enfrentamiento entre los manifestantes que
protestaban por la muerte de Blake y un grupo de hombres armados que al parecer
protegían algunas tiendas.

Beth añadió que las autoridades buscan a un hombre, cuya imagen aparece en videos de testigos, que machaba por la calle portando un arma larga.

***

Jacob
Blake, otro afroamericano baleado por policías

Blake, padre de seis niños, fue tiroteado
por la policía casi exactamente tres meses después de la muerte, bajo custodia
policial, de George Floyd en Mineápolis (Minesota), un incidente que
desencadenó protestas multitudinarias y disturbios con incendios y saqueos en
varias ciudades de todo el país.

Los reiterados incidentes en los cuales
afroamericanos desarmados mueren a manos de la policía han dado ímpetu al
movimiento “Las vidas negras, importan”, que este año se ha combinado
con el malestar social por la pandemia de COVID-19 y la crisis económica que
ésta ha provocado, dejando a millones de personas sin empleo.

Un policía disparó el domingo a quemarropa
por la espalda a Blake cuando éste se alejaba de ellos, sin aparentemente
representar una amenaza, y abría la puerta de un vehículo SUV donde estaban sus
tres hijos menores de edad, en una escena que fue captada por las cámaras de
los teléfonos móviles de testigos.

El tiroteo ocurrió, después de que los
agentes acudieran en respuesta a una llamada que habían recibido sobre un
incidente doméstico.

En semanas recientes, cuando han continuado
las protestas que son, por lo general, pacíficas durante el día y en ocasiones
se tornan violentas durante la noche, grupos de civiles armados también se han
presentado en las calles confrontando a los manifestantes que reclaman
“justicia racial”.

El diario The Washington Post indicó que,
desde el comienzo de las protestas en Kenosha, este martes, era evidente la
presencia de civiles armados entre los manifestantes, algunos con fusiles tipo
AR-15, cuchillos y chalecos antibala.

Al igual que otros, Dennis, de 22 años y
domiciliado en Racine (Wisconsin), dijo que estaba allí con su pistola para
protección personal y la de otros manifestantes. “Nada va a cambiar. Todo
esto es para nada”, aseguró Dennis, según el Post.

Los residentes de Kenosha habían pasado
buena parte del martes limpiando las calles cubiertas por los restos de
vidrieras destrozadas e instalando planchas de madera para proteger los
comercios.

“Mi hijo sigue luchando por su vida y
lo que realmente necesitamos son oraciones”, dijo a la televisión Julia
Jackson, la madre de la víctima. “Cuando venía, cruzando la ciudad, vi
muchos daños. Eso no refleja a mi hijo o a mi familia”, agregó.

La mujer agregó que lo que necesita la
comunidad es restañar las heridas y que reza porque su hijo “sane física,
emocional y espiritualmente. También he estado rezando antes de esto porque
nuestro país sane sus heridas”, aseguró.

Por su parte Jacob Blake, el padre del
joven herido, quien se teme que de salvarse quede paralítico, dijo que la
policía le disparó “siete veces, siete veces, como que él no
importaba”. “Pero mi hijo sí importa”, añadió. “Es un ser
humano, y él importa”.

Después de que la policía, utilizando un
megáfono, advirtiese a los manifestantes la pasada noche de que estaban
reunidos de manera ilegal, los agentes dispararon gases lacrimógenos y decenas
de ellos, con equipo antidisturbios, emergieron del edificio de tribunales para
dispersar a la multitud.

Un grupo de medio centenar de agentes
permanece custodiando el edificio oficial, que ya había sido atacado la noche
anterior, según relató la cadena de televisión CNN.

Por su parte, la cadena Fox aseguró que se
han oído disparos en la zona, un tiroteo que fue confirmado por la policía
aunque no ofreció más detalles sobre sus consecuencias o si hubo víctimas.

Se espera que decenas de miles de personas
se congreguen el viernes frente al Monumento a Lincoln, en Washington DC, para
conmemorar la Marcha sobre Washington de 1963, durante la cual el líder de los
derechos civiles Martin Luther King pronunció su famoso discurso “Tengo un
sueño”.

En el Condado Cambria, en Pensilvania, la policía interroga a dos individuos después de que un hombre que participaba en una marcha de protesta desde Milwaukee a Washington DC, fue herido a balazos el martes. ♣♣♣

#PA. EFE, Washigton.

jueves 27 de agosto de 2020

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