Por Fiorella Del Piano


Esta semana, la CEPAL y la UNESCO publicaron un documento que analiza los desafíos para la educación que ha traído la pandemia en América Latina y el Caribe  y plantea recomendaciones para sobrellevar el impacto, proyectando oportunidades para el aprendizaje y la innovación.

La interrupción del ciclo escolar
debido a la pandemia del coronavirus, ha significado una oportunidad en materia
de adaptación en innovación de los sistemas de enseñanza, lo que puede
significar enormes avances, pero también una acentuación de las brechas
educativas preexistentes en la región latinoamericana y el caribe entre
estudiantes de situación más vulnerable y aquellos más aventajados en cuanto a
resultados de aprendizaje y otros indicadores educativos, como la progresión y
la permanencia en la escuela.

En la esfera de la educación, la
emergencia sanitaria provocada por la expansión del coronavirus dio lugar al
cierre masivo de las actividades presenciales de instituciones educativas en
más de 190 países con el fin de evitar la propagación del virus y mitigar su
impacto. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a mediados de mayo de 2020
más de 1.200 millones de estudiantes de todos los niveles de enseñanza, en todo
el mundo, habían dejado de tener clases presenciales en la escuela. De ellos,
más de 160 millones eran estudiantes de América Latina y el Caribe.

El informe de la CEPAL – UNESCO, titulado
“La educación en tiempos de pandemia del COVID-19” brinda un paneo
general de la situación que atraviesa la región. El mismo fue realizado a principios
de julio, y en él, las organizaciones señalan que el de los 33 países de América
Latina y el Caribe, 32 suspendieron las clases presenciales y 29 mantienen una
suspensión a nivel nacional. Pero esa no es la única cuestión, como sabemos en estas
latitudes, el cierre de las escuelas también afectó de manera directa en la
alimentación y la nutrición de la población estudiantil. Sobre esto, el informe
indica que “21 de los 33 países han mantenido los programas de alimentación
escolar de diversas formas. La modalidad más utilizada (13 países) es la
entrega de kits de alimentos para preparar en el hogar, seguida de la provisión
de almuerzos (3 países) y, en menor medida, las transferencias monetarias y la
entrega de vales para alimentos”.

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Nuevas formas de aprender

Sobre las distintas modalidades
que se han adoptado para la continuidad de los estudios, el estudio señala que “en
26 países se implementaron formas de aprendizaje por Internet y 24
establecieron estrategias de aprendizaje a distancia en modalidades fuera de
línea, incluidos 22 países en que se ofrece aprendizaje a distancia en
ambas modalidades (fuera de línea y en línea), 4 que cuentan con modalidades
exclusivamente en línea y 2 con modalidades solo fuera de línea”.

En esa línea señalan que “entre
las modalidades de aprendizaje a distancia en línea se destaca el uso de
plataformas virtuales de aprendizaje asincrónico, utilizadas en 18 países, en
tanto que solo 4 países ofrecen clases en vivo (Bahamas, Costa Rica, Ecuador y
Panamá). A su vez, entre las formas de aprendizaje a la distancia fuera de
línea, 23 países realizan transmisiones de programas educativos por medios de
comunicación tradicionales como la radio o la televisión”.

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La brecha digital, un problema
que atender

Respecto a la brecha digital, de
la que tanto se habla, el informe señala que en el marco de la suspensión de
las clases presenciales, la necesidad de mantener la continuidad de los
aprendizajes impuso grandes desafíos que los países abordaron mediante
diferentes alternativas y soluciones en relación con los calendarios escolares
y las formas de implementación de la currícula, por medios no presenciales y
con diversas formas de adaptación, priorización y ajuste.

Sin embargo, el informe señala que,
si bien la mayoría de los países cuentan con recursos y plataformas digitales
para la conexión remota, que han sido reforzados a una velocidad sin precedentes
por los Ministerios de Educación con recursos en línea y la implementación de
programación en televisión abierta o radio, pocos países de la región cuentan
con estrategias nacionales de educación por medios digitales con un modelo que
aproveche las TIC. A ello se suma un acceso desigual a conexiones a Internet,
que se traduce en una distribución desigual de los recursos y las estrategias,
lo que afecta principalmente a sectores de menores ingresos o mayor
vulnerabilidad.

En ese sentido, desde las
organizaciones señalan que “esta situación exige, por un lado, priorizar los
esfuerzos dirigidos a mantener el contacto y la continuidad educativa de
aquellas poblaciones que tienen mayores dificultades de conexión y se
encuentran en condiciones sociales y económicas más desfavorables para mantener
procesos educativos en el hogar y, por otro lado, proyectar procesos de
recuperación y continuidad educativa para el momento de reapertura de las
escuelas, que consideren las diferencias y las desigualdades que se
profundizarán en este período”.

Por otra parte, el informe también
señala que un aspecto controvertido y complejo tiene que ver con los criterios
y enfoques para la toma de decisiones respecto a los aprendizajes prioritarios.
En esa línea, señalan como una alternativa la selección de aquellos contenidos
más relevantes, que se priorizan sobre otros, o bien integrar los contenidos y
objetivos de aprendizaje en núcleos temáticos interdisciplinarios que hagan
posible abordar diversas asignaturas a la vez por medio de tópicos que resulten
especialmente pertinentes y relevantes para el alumnado en el contexto actual,
mediante metodologías de proyectos o investigaciones que permitan un abordaje
integrado de los aprendizajes.

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Sobre la inversión en educación

Por otra parte, el estudio de la Cepal y la Unesco señala que el presupuesto en educación en América Latina enfrenta un “efecto doble de la crisis”, con una primera disminución de la inversión durante la pandemia y otra en el costo adicional que resulte de ella, con resultados observables para 2021.

“De no ser por la crisis sanitaria, el gasto educativo habría aumentado un 3,6% de 2019 a 2020, detalla el informe que utilizó las cifras disponibles de 25 países de la región”, señala el informe y resalta que la contracción de la actividad económica que se proyecta en Latinoamérica llama a poner “urgente atención” en salvaguardar el financiamiento de la educación como una “prioridad fundamental” en la región, que con 626 millones de personas es considerada la más desigual del mundo. ♣♣♣

#PA.

Sábado 29 de agosto de 2020.

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