Cristina Castro, mamá de Facundo, habló con lavaca tras el velorio y entierro de su hijo en Pedro Luro, un día después de que el Equipo Argentino de Antropología Forense confirmara su identidad. Cuenta que lo despidieron con una canción que su abuela siempre le cantaba de niño, mientras sus amigos hicieron batucada afuera, y lo inhumaron con su bandera y su camiseta de Boca. Dice que el pueblo está “caliente” y que fue empapelado con la cara de los policías sospechados. Y que quiere justicia: “Pude traer a mi flaco a casa, que era mi primer objetivo. Ahora quiero la renuncia de Berni y del intendente de Villarino, Carlos Bevilaqua”.

Cristina Castro habló con lavaca tras el velorio y entierro de Facundo en Pedro Luro, un día después de que el Equipo Argentino de Antropología Forense confirmara su identidad. Cuenta que lo despidieron con una canción que su abuela siempre le cantaba de niño, mientras sus amigos hicieron batucada afuera, y lo inhumaron con su bandera y su camiseta de Boca. Dice que el pueblo está “caliente” y que fue empapelado con la cara de los policías sospechados. Y que quiere justicia: “Pude traer a mi flaco a casa, que era mi primer objetivo. Ahora quiero la renuncia de Berni y del intendente de Villarino, Carlos Bevilaqua”.

Telam, Buenos Aires, 03 de septiembre de 2020: Centenares de personas, entre familiares, vecinos y amigos de Facundo Astudillo Castro, acompañaron esta tarde al cortejo desde la sala velatoria de la localidad de Pedro Luro hacia el cementerio municipal, donde fueron inhumados los restos del joven de 22 años.
Foto: Horacio Culaciatti/cf/Telam

Después de regresar de la Ciudad de Buenos Aires donde viajó para estar en el comienzo de la autopsia en la exEsma, Cristina Castro está cumpliendo la cuarentena en Pedro Luro. “Estoy aislada, pero no callada”, dice a lavaca, un día después de que pudo dar entierro a su hijo Facundo, luego de buscarlo durante 126 días, desde su desaparición el 30 de abril hasta este miércoles, cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le confirmó que ese cuerpo se trataba de su hijo.

“Acá estamos, tratando de recuperanos”, dice.

El velorio se hizo a puertas cerradas, durante dos horas, con las personas más íntimas. “Lo despedimos con una canción que mi mamá le cantaba siempre. Si bien él no era religioso, le gustaba mucho: Pescador de hombres”. Es una canción compuesta en 1974 por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin. “Vino mi párroco, el Padre Javier, con su guitarra. Y cantamos. Afuera, estaba toda la batucada con sus amigos. Era lo que él quería. Él me decía: ´Ma, cuando me muera, quiero sentir los tambores´”.

Una caravana acompañó luego el coche con el cajón hasta Turmalina, la cervecería donde estuvo trabajando Facundo este verano. De allí, siguieron al cementerio. “Enterramos su ataud con ropa de él. Con su camiseta y su bandera de Boca. Con todo Luro, sin entender cómo puede haber tanta maldad. El pueblo está de luto”.

Telam, Buenos Aires, 03 de septiembre de 2020: Centenares de personas, entre familiares, vecinos y amigos de Facundo Astudillo Castro, acompañaron esta tarde al cortejo desde la sala velatoria de la localidad de Pedro Luro hacia el cementerio municipal, donde fueron inhumados los restos del joven de 22 años.
Foto: Horacio Culaciatti/cf/Telam

La causa por desaparición forzada seguida de muerte sumó ahora el trabajo de los fiscales Andrés Heim (Procuraduría contra la violencia institucional) y Horacio Azzolín (Unidad Especializada en Ciberdelincuencia), además del cuestionado fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez, recusado dos veces por la familia. Para la semana que viene fueron citadxs a declarar la exnovia de Facundo y dos amigos suyos, mientras la querella informó que ayer un peritaje sobre una patrulla secuestrado dio “positivo”. Se trata de un móvil del Comando de Patrullas de Bahía Blanca, secuestrado porque el 8 de mayo se detuvo durante 35 minutos a 800 metros del lugar inhóspito donde el pescador encontró el cuerpo en la ría de Villarino Viejo. Según declaron los abogados en entrevistas periodísticas, el perro “destrozó” el asiento trasero del vehículo.

El mismo miércoles de la confirmación de la identidad, hubo una ceremonia con velas en la estación de Luro, el mismo lugar donde Facundo se reunía con sus amigxs del Semillero Cultural (el colectivo en el que participaba, junto con Jóvenes y Memoria) y donde pintó el mural de Memoria, Verdad y Justicia para el 24 de marzo de 2014.

Dice Cristina: “Luro está caliente. Estamos mal. Todos queremos justicia. Y que las cosas se empiecen a mover, porque no se están moviendo. Empapelaron Luro con la cara de los asesinos de Facu. Ya lo dije muchas veces: Facu era un pibe muy bueno y no se merecía lo que le hicieron. Por eso, la bronca de los vecinos”.

En estos 126 días, Cristina vivió de todo: amenazas, hostigamientos y filtraciones, como la que esta semana padeció por diversos medios que apelaron a “fuentes judiciales” para afirmar que el cuerpo era Facundo, cuando los resultados recién estuvieron el miércoles.

Y dice que pudo cerrar una etapa, pero ahora comienza otra: “Pude traer a mi flaco a casa, que era mi primer objetivo. Ahora quiero la renuncia de Berni y del intendente de Villarino, Carlos Bevilaqua. Las quiero ya, ellos que defendieron tanto a estas mugres. Trataron de tapar todo y no pudieron con Facu, con su esencia, con su gente. El pueblo está de pie. La condena social ya la tienen. Ahora quiero la condena judicial”.

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