Luis Toto Caputo confirmó que el gobierno de Javier Milei no utilizará el IPC elaborado por la gestión de Marco Lavagna con el argumento de que quedó «desactualizada» porque se basa en datos de consumo del año 2018, por lo que el Indec continuará midiendo la inflación con la canasta de 2004 que incluye entre otras cosas productos como el fax o los VHS.
El ministro tuvo que seguir dando explicaciones para tratar de cerrar el escándalo de la manipulación de los datos del Indec que terminaron con la renuncia de Lavagna, y ahora dice que la propuesta del exdirector era vieja por lo que se continuará utilizando la de 2004.
«La Encuesta Nacional de Hogares en la que se basa el nuevo índice no es de ahora, es de 2017, 2018, en el medio pasaron una pandemia, un montón de cosas», afirmó Caputo en una entrevista en La Nación +. «Probablemente los patrones de comportamiento de consumo de hoy difieren más con los de 2018 que los de 2018 con antes», argumentó el ministro.
Caputo confirmó de esa forma que el nuevo IPC no se utilizará y que se realizará uno nuevo, todavía sin fecha. Esto pese a que el gobierno se había comprometido con el FMI a actualizarlo. El exviceministro Joaquín Cottani contó ayer que el Fondo incluso financió «con un programa de asistencia técnica la revisión del índice».
Lo insólito del argumento de Caputo es que se seguirá utilizando un índice de precios que toma como referencia para elaborar la canasta la información brindada por la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares del año 2004, cuando por ejemplo Milei tenía unos jóvenes 23 años o el propio Caputo andaba por los 28.
Es decir que la medición actual del Indec incluye productos tan modernos como el fax, los teléfonos fijos, las llamadas en locutorios, antenas de TV, tocadiscos, contestadores automáticos, los VHS, disketes, CD vírgenes, radiorelojes, revelado de fotografías o el alquiler de películas.
El argumento del Indec durante estos años fue que se relevaban los precios de productos sustitutos, lo que marca otra contradicción grosera con el argumento de Caputo para justificar la no innovación del índice.
Las instituciones, Juntas Vecinales y entidades abajo firmantes instamos a toda la población de riesgo de Villa Regina a inscribirse con la finalidad de recibir la vacuna contra el COVID-19. Una sola dosis no sólo disminuye el riesgo de contagio, sino que también disminuye los efectos si esto llegara a suceder (más allá de los…
Hace más de quince años que vivo en Alemania. Como cualquier migrante tuve mi proceso de adaptación, mi tiempo de nostalgia –o duelo migratorio, como se lo ha bautizado – y mis motivaciones personales y profesionales para sostenerme en tierras extrañas. En ese período que no tiene una duración fija y varía de persona a persona he incorporado costumbres, he entendido reglas no escritas, he sumado palabras a mi vocabulario de las cuales no conozco su traducción al español. En resumen, una parte de mí se ha asimilado por obvias razones que obedecen principalmente al paso del tiempo.
Entre ese listado de novedades culturales, que podría considerarse infinita, hay una en particular que tanto en Argentina como en otros países no funciona necesariamente de la misma forma. Me refiero al tratamiento del nacionalsocialismo, de sus crímenes, de sus consecuencias y, especialmente, de su transpolación a situaciones actuales. He aprendido que hay que ser extremadamente cuidadoso y sobre todo riguroso antes de establecer algún tipo de paralelismo entre el nazismo y cualquier otro evento, en particular si son contemporáneos.
Este aprendizaje me dotó de cierta susceptibilidad para evaluar cuándo usar ese concepto, susceptibilidad que me era ajena pero que reforcé con el tiempo al profundizar en mis investigaciones sobre la ultraderecha en el mundo. Un ejemplo de esto es mi obsesión por separar a la extrema derecha de la derecha radical cada vez que tengo oportunidad. Señalar que son problemas diferentes y por eso requieren abordajes distintos aunque en el fondo tenga un objetivo muy similar. Lo mismo me sucede con el uso del concepto de fascismo.
Podría afirmar que casi más de la mitad de los bloqueos que tuve redactando las páginas de Epidemia Ultra (Planeta), esos que sufre todo escritor, se debían a mis dudas sobre si usar o no esos conceptos. Una constante revisión, fundamental.
Las violaciones cometidas por el ICE
Ese marco de pensamiento, esta regla personal que me autoimpuse para el ejercicio de mi profesión quedó a prueba con el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.
¿Acaso la violencia y discrecionalidad que vemos a diario en el accionar de las operaciones de la U. S. Inmigration and Customs Enforcement de Trump, más conocida como ICE, será el disparador? Sus agentes han llevado el número de personas detenidas arbitrariamente, y sin mayor proceso que la mera sospecha, a niveles históricos. En diciembre de 2025 superaron las 70.000 personas. En lo que va de enero de 2026, informes de prensa calculan un promedio de 824 detenciones diarias. Son incontables los informes y denuncias de organizaciones no gubernamentales, universidades, colegios de abogados. Hasta investigaciones iniciadas por miembros del Congreso de Estados Unidos dan cuenta de flagrantes violaciones cometidas por el ICE. Se ignoran el debido proceso, los estatutos federales relacionados a la detención de menores, varias enmiendas de la Constitución relativas a derechos ciudadanos y distintos tratados internacionales.
Voces oficiales, como la del vicepresidente J.D. Vance, justificaron los actos de este grupo armado: «El precedente aquí es muy simple. Tienes un oficial federal de cumplimiento de la ley realizando acciones federales de cumplimiento de la ley. Ese es un asunto federal. Ese tipo está protegido por inmunidad absoluta. Estaba haciendo su trabajo.»
La declaración de Vance fue realizada el 8 de enero de 2026, en un intento por legitimar el asesinato de Renee Good en Minneapolis cometido días antes por el agente Jonathan Ross del ICE. Sin embargo, no existe la inmunidad absoluta según los expertos legales. A ese homicidio se le suman otros en enfrentamientos en Chicago y Los Ángeles, y en centros de detención en Texas y New Jersey.
En los últimos días se han visto redadas puerta a puerta del ICE. Un acto que se acerca más a una estrategia terrorista coordinada por el Estado que a obedecer objetivos de control migratorio y de seguridad.
Es fascismo
Ante estas acciones resulta imposible no recurrir al término de fascismo. Y en esto no hay intencionalidad política ni militante, sino un intento por conceptualizar el comportamiento de un gobierno que abandona los principios de la democracia liberal y de los Derechos Humanos. Lo hace en pos de luchar contra una supuesta decadencia moral que demanda el renacimiento de una nación a costa de lo que sea y de quien sea. La división va incluso más allá del antagonismo populista y se convierte en la exigencia de la lealtad absoluta o del castigo brutal. El historiador y experto en fascismo Roger Griffin lo definió en algún momento como palingenesia ultranacionalista.
Su colega, Robert Paxton, cuya posición inicial no sentenciaba al primer gobierno de Trump como fascista, cambió de opinión hace tiempo: «La incitación de Trump a la invasión del Capitolio el 6 de enero de 2021 elimina mi objeción a la etiqueta fascista. Su aliento abierto a la violencia cívica para anular una elección cruza una línea roja. La etiqueta ahora parece no solo aceptable sino necesaria».
La autora Siri Hustvedt publicó una columna en el diario El Paísreclamando la necesidad de abandonar la categoría de “conservador” para referirse al presidente de Estados Unidos. Señaló que estamos ante “un nuevo tipo de fascismo global”. Enzo Traverso ya había escrito sobre posfascismo para referirse a esos fenómenos que reversionan el fascismo clásico pero mantienen sus características principales: nacionalismo radical, rechazo a principios democráticos –pese a haber utilizado esos medios para llegar al poder-, violencia explícita como medio para imponerse y, sobre todo, la construcción del mito del renacimiento tras la decadencia.
La fase actual de la Epidemia Ultra es fiel exponente de esta situación. Lamentablemente nos toca ser testigos, aunque, como digo en el libro, también nos toca ser los primeros para entenderlo y luego construir una propuesta mejor. Tal vez no la veamos, pero habremos hecho nuestra parte.
La pelea de los libertarios por el control del partido en Río Negro enfrenta a la diputada Lorena Villaverde con Lule Menem, mano derecha de Karina Milei.
Villaverde es la presidenta de La Libertad Avanza en la provincia patagónica pero quedó muy cuestionada por su vinculación con el supuesto narco Fred Machado, una condición que le arruinó la carrera política a José Luis Espert.
La propia Villaverde se vio obligada a renunciar a la banca de senadora nacional que había ganado en octubre y se aferró a su banca de diputada, en la que tiene mandato hasta 2027.
Sin embargo, su rol como presidenta del partido local quedó seriamente cuestionado. Lule busca aprovechar esa situación para intervenirle el partido por medio del senador provincial Enzo Fullone.
Lorena Villaverde
En la última reunión del consejo de La Liberad Avanza de Río Negro, Fullone propuso un cambio en la conducción del partido local y empujó al farmacéutico Roberto Zgaib, para integrar el Tribunal Revisor de Cuentas. Ese es el ente que debe fiscalizar la legalidad y transparencia del manejo financiero del partido que conduce Karina a nivel nacional.
Su llegada se produce expresamente para correrla a Villaverde. El propio Zgaib dijo que a la diputada «hay que echarla a patadas» del partido junto al operador Julián Goinhex, que trabajó para Soria, Weretilneck, García Larraburu y ahora es libertario. A ambos los acusa de haber avalado la emisión de una factura trucha en la campaña por 73 millones de pesos. Con esa denuncia busca correrlos del partido.
En el sector de Villaverde, en tanto, objetan la llegada de Zgaib al Tribunal Revisor de Cuentas de La Libertad Avanza por incompatibilidades como vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Río Negro. Lo que cuestionan es que superpondría la función de controlar las finanzas del mismo partido de Gobierno nacional que decide sobre el pago de las deudas que el sector farmacéutico le reclama al PAMI, en donde Lule pisa fuerte.
«Quien controle las cuentas de un partido de gobierno no puede, al mismo tiempo, representar intereses comerciales que negocian y presionan a ese mismo gobierno», aseguran los detractores de Zgaib.
La Municipalidad de Villa Regina adhiere a la Resolución N° 5356 del Ministerio de Salud de Río Negro mediante la cual se extienden las medidas sanitarias destinadas a contener los contagios de COVID-19 hasta el 6 de agosto, inclusive. Circulación Establecer la restricción de circulación en toda la provincia entre las 22 y las 6…
El arquitecto Pedro Molina es el nuevo director del Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (COPLADE) en Villa Regina, luego de un llamado a concurso que tuvo a concejales como evaluadores y se caracterizó por la participación de profesionales locales con un alto grado de conocimiento y compromiso, el mencionado profesional logró ser…
Desde las asambleas y organizaciones ambientalistas de Río Negro y Neuquén advierten que la “audiencia convocada por la provincia de Neuquén para presentar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del primer tramo del Oleoducto Vaca Muerta Sur no tiene en cuenta la totalidad de los impactos del proyecto, no tiene real interés de promover la…