Por Adrián Machado


Las campañas opositoras al gobierno argentino tienen similitudes y organizadores comunes a otras que se llevan a cabo en la región. Uno de los hilos conductores es la Red Atlas, un entramado de fundaciones y organizaciones que responde al Departamento de Estado de los EEUU y pregona una visión ultraliberal.

Los distintos movimientos de derecha se muestran muy activos en las redes sociales en todo el mundo, la coordinación temática, difusión de convocatorias a movilizaciones y promoción de fake news son características comunes a estos espacios. Argentina experimenta campañas opositoras al gobierno nacional de forma regular. Los objetivos son la cohesión de la propia comunidad, el desgaste y la desestabilización de la administración Fernández.

El activista digital Julián Macías Tovar analizó varias de las últimas campañas en Twitter. El hashtag #NadieConAxel, utilizado durante las protestas de la policía bonaerense en septiembre, tuvo 220.000 tuits en una sola jornada. Las cuentas de mayor relevancia fueron las mismas que promovieron campañas como #ArgentinaSupportsTrump o #ArgentinaApoyaABolsonaro.

Este tipo de acciones están vinculadas a las fundaciones libertarias de Atlas Network, así como a múltiples bots que suelen retuitear a Trump, por lo que las tendencias se etiquetan como “Política de Estados Unidos”. Muchos tuits también fueron enviados desde países como México y Filipinas.

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La cuenta que más retuits tuvo se alinea en ese espectro ideológico-político: fake news, tuits a miembros de Atlas Network -de la Fundación Libertad en este caso-, mensajes a favor de Trump y nostalgia por la dictadura argentina -la apelación de manera directa a ese tipo de gobiernos es un fenómeno extendido en diferentes países, como México, Chile, España y Brasil-. La fake news más utilizada tuvo como protagonista al joven Lucas Grimson, quien se desempeña en el Área de Adolescencias y Juventudes del Ministerio de Salud de la Nación. El argumento fue que el salario de dicho funcionario era muy alto en comparación con el sueldo de un policía bonaerense: 160 mil pesos contra menos de 40 mil, afirmaba el contenido viralizado.

La noticia fue replicada ampliamente por la comunidad participante del hashtag #NadieConAxel, incluidas autoridades de la red -de ese espectro ideológico- como Agustín Laje -presidente de la Fundación Libre- y el periodista Eduardo Feinmann. Luego, el involucrado aclaró que la cifra que cobra por su trabajo es sumamente inferior a lo que circuló -24 mil pesos-, pero los promotores de la fake no tienen a la verdad o a la precisión de los datos como uno de sus objetivos.

Las cuentas que más retuits tuvieron se alinean con la matriz descripta, apoyos a Trump y Bolsonaro. Cuentas que revivieron en este año, de poca o nula actividad en el pasado, de usuarios suspendidos que reaparecen en este tipo de perfiles. Las múltiples cuentas falsas y automatizadas inflan sus números: suman seguidores y comparten el contenido. Entre quienes más tuits publicaron -de 200 en adelante- dentro del HT en cuestión se encuentran muchas cuentas que tienen 8 dígitos -indicador de falsedad-.

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Otra campaña, lanzada poco antes del conflicto policial, fue #GolpeDeEstadoK. La misma contó con más de 400.000 tuits, con protagonistas y tono similar: en este caso, llamar golpistas a quienes ganaron las elecciones. Los promotores de estas campañas no varían -trolls relevantes, políticos como Patricia Bullrich, Clarín, Infobae, economistas como Javier Milei y miembros regionales de Atlas Network-, si se modifican los difusores, que se expanden hasta el infinito.

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La fundación

La organización Atlas Network fue fundada en los Estados Unidos en 1981, su nombre es un homenaje a la novela de la escritora Ayn Rand “La liberación de Atlas”, devenida en una suerte de biblia neoliberal. Esta red tiene cerca de 500 socios en 95 países, en Latinoamérica son 99 e incluyen a la Fundación Pensar de Mauricio Macri y los centros de investigación de los que forman parte Roberto Cachanovsky, José Luis Espert, Javier Milei, Agustín Etchebarne y Ricardo López Murphy.

Se financia a través de las agencias gubernamentales de EEUU y de grandes empresas cuyo interés es la desgravación impositiva -los multimillonarios conservadores Charles y David Koch son importantes contribuyentes, así como el máximo financista de la primera campaña de Trump, Sheldon Adelson-. “Para que prospere el capitalismo, hay ponerle cadenas a la democracia”, esa sentencia del economista James McGill Buchanan prologa los documentos de la Red.

Como relata el sociólogo Jorge Elbaum, “el objetivo planteado por la Red Atlas es destruir las regulaciones estatales para que el mercado sea la única institución encargada de regular las relaciones económicas y sociales”. Su concepción de la libertad está únicamente asociada a la propiedad y toda política tributaria es catalogada como confiscatoria. “Sus referentes, bajo eufemismos más o menos explícitos, catalogan como populismo al orden democrático”, agrega Elbaum.

En líneas generales, el programa de la Red Atlas es el de Trump: suprimir o limitar impuestos a los ricos, privatizar empresas públicas y limitar el poder sindical. “Se apropian de la palabra libertad para evitar que las regulaciones estatales e internacionales impidan, regulen o limiten su acumulación financiarizada” y “consagran al egoísmo como un valor positivo y el sometimiento de los más débiles y humildes como la consecuencia de un orden natural darwiniano ineludible”, finaliza Elbaum.

El capítulo local de la Red se vincula fuertemente con Macri y el Pro: el ex presidente acudió a distintos actos de la Fundación Libertad como de la FIL, que preside Mario Vargas Llosa, y miembros de esas fundaciones formaron parte del gobierno de Cambiemos. Las actividades continúan, a mediados del mes pasado se presentó el documento “Cinco decisiones para poner a Argentina de pie”, apoyado por 28 organizaciones que promueven el pensamiento ultraliberal, que en nuestro país busca identificarse como “libertario”. Allí se encuentran asociaciones civiles, centros de estudios, cámaras empresarias y grupos financieros ligados a la Red Atlas.

Este entramado de think tanks y lobistas está fuertemente ligado al Departamento de Estado de los Estados Unidos y al Partido Republicano. Son financiados por la NED -Fundación Nacional para la Democracia- y la USAID -Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos-, ambas organizaciones oficiales del sistema burocrático del país del norte. Su objetivo es influir en AL y evitar la aplicación de políticas independientes de Washington. ♣♣♣

#PA.

Viernes 16 de octubre de 2020.



Fuente: Puente Aereo

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