Por Fiorella Del Piano


Al asumir como presidente, Alberto Fernández, aseguró que él mismo se encargaría de enviar al Congreso el proyecto de Interrupción Legal del Embarazo. La pandemia del coronavirus atrasó los planes, pero en los últimos días, Vilma Ibarra aseguró que el proyecto “ya está listo”.

En Argentina, desde hace unos años, el debate sobre el Aborto Legal Seguro y Gratuito comenzó a ganar terreno. Arrancó en los talleres de los Encuentros Nacionales de Mujeres, siguió en las calles, y en 2018 llegó al Congreso de la Nación. Antes de la pandemia, las esperanzas de que este año el aborto se convierta en ley eran muchas, ya que el presidente manifestó en reiteradas oportunidades su compromiso de enviar el proyecto de ley, y hoy en día hay algunas certezas que garantizarían que esto suceda.

El
pasado miércoles, la secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma
Ibarra, aseguró que el proyecto del Gobierno para legalizar el aborto ​“está
listo y en el tema está todo bastante inventado y debatido. En ese sentido, lo
ha expresado el Presidente (Alberto Fernández​) mucho mejor que yo, queremos
evitar muertes de mujeres evitables”, afirmó en una entrevista con América
TV
. En esa línea, expresó que “hoy estamos en el peor de los mundos,
porque los abortos suceden en cientos de miles”, además de hacer especial énfasis
en que “las mujeres mueren en abortos clandestinos, amenazadas de ir a la
cárcel”.

Si
bien la funcionaria no adelantó la fecha en la que se enviará la iniciativa al
Congreso, insistió en que la intención es “cambiar ese estado de las
cosas, que sucedan la menor cantidad de abortos, por eso creemos mucho en la
ESI (Educación sexual Integral)”.

Pese
a que el Congreso retomó su actividad a través de sesiones virtuales, semanas
atrás el presidente reconoció que la legalización del aborto ​no se trataría en
el corto plazo, como se especulaba antes de la pandemia del coronavirus​. “La
verdad es que ahora tengo otras urgencias que van desde la pandemia hasta la
deuda externa, que estamos en proceso de discusión y resolverlo bien tiene que
ver mucho con nuestro futuro”, manifestó Fernández.

A raíz de esto último, desde diversos espacios políticos decidieron responder al presidente, asegurando que “la deuda es con las mujeres y disidencias, no con el FMI”. Es que las desigualdades de género se profundizan con la crisis que vivimos: en el país la precariedad laboral afecta a 5 de cada 10 trabajadoras, en las más jóvenes la situación empeora siendo 7 de cada 10 las que se insertan en trabajos precarios. Pero eso, lo dejaremos para otra nota.

La despenalización
del aborto es una lucha de años. Es por eso, que el anuncio del envío del
proyecto generó gran expectativa.

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El
ejecutivo hizo propia la demanda

Esta
será la novena vez que se presenta un proyecto de ley de legalización del
aborto. Pero es la primera vez en la historia argentina que un presidente envía
al Congreso un proyecto en ese sentido.

Este
será un proyecto alternativo, distinto al que presentó la Campaña por el aborto
legal, seguro y gratuito y que es el resultado de un consenso entre más de 700
organizaciones sociales, de Derechos Humanos, académicas, científicas,
religiosas, culturales, artísticas, sindicales y políticas.

Alrededor
del tema giran muchas cuestiones, sin embargo, el debate que se llevó a cabo en
el año 2018 permitió entender que el derecho al aborto es una cuestión de salud
pública, pero también de autonomía, para garantizar el derecho a decidir y
fundamentalmente, una responsabilidad del Estado. Ese debate fue un paso
colectivo por la conquista de derechos, pero también la motivación para que la
marea verde crezca cada vez con más fuerza y la coronación de una lucha de
muchos años. 

Sobre
el tema, el activista, periodista y escritor Bruno Bimbi, aseguró hace algunos
días que así como la ley de divorcio es uno de los antecedentes de la norma que
legalizó el casamiento entre personas del mismo sexo, “el debate del
aborto legal es heredero de la discusión del matrimonio igualitario”, y
ambos casos evidencian la “retroalimentación” entre el movimiento por
los derechos de la diversidad sexual y feminista.

“En
Argentina, el matrimonio igualitario es heredero de reformas anteriores por
debate público, como el juicio a las juntas y la ley de divorcio vincular: el
primero preparó a la democracia para otras reformas que vendrían después y la
segunda fue fundamental para discutir la separación de la iglesia y el
Estado”, dijo.

“El
movimiento LGBT aprendió mucho del movimiento feminista y el movimiento
feminista completa el círculo aprendiendo del LGBT en su campaña por el aborto
legal, que toma mucho de la retórica, los símbolos y los argumentos del debate
del matrimonio igualitario, como nosotros retomamos antes cosas del feminismo,
del movimiento, negro y de derechos humanos”, aseguró Bimbi.

Las barreras del acceso al aborto legal y la amenaza de criminalización, casi siempre empujan a las personas con capacidad de gestar a acudir a abortos inseguros. Las leyes que sancionan o restringen el aborto violan el derecho a la salud al limitar el acceso a bienes, servicios e información de calidad. La penalización genera (y perpetúa) el estigma, limita la capacidad de las personas con capacidad de gestar para hacer pleno uso de sus derechos sexuales y reproductivos, y distorsiona las percepciones de los profesionales de salud, lo que a su vez dificulta el acceso de las personas con capacidad de gestar a los servicios de atención a la salud.

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Más avances

En
la jornada de ayer, con 49 votos afirmativos, 7 negativos y 3 abstenciones, la
Legislatura porteña aprobó la adhesión de la Ciudad de Buenos Aires al
protocolo nacional para la atención integral de las personas con derecho a la
Interrupción Legal Del Embarazo (ILE).

El
proyecto de Ley para la adhesión al protocolo ILE fue presentado en febrero
último por la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y contó
con el apoyo de más de 40 diputados, de un total de 60.

Debido
a los protocolos establecidos para contener la propagación del coronavirus, la
sesión de ayer se realizó con modalidad mixta, es decir con algunos diputados
presentes y otros que participaron de manera remota.

Entre
los discursos que se destacaron están el de la legisladora del Frente de Todos,
Ofelia Fernández, quién expresó que “la Campaña por el Aborto Legal nos
enseñó, con más de una década peleando, que incluso siendo pocas no pudieron
doblegarnos. Imagínense cuanto nos multiplicamos”.

Y el de la legisladora por el Frente de Izquierda, Alejandrina Barry, quien expresó que “la pandemia vino a recrudecer la situación de violencia hacia las mujeres: tanto en relación a los femicidios como en cuanto a la clandestinidad en relación al derecho al aborto”.

“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir” dejó de ser un lema para convertirse en el estandarte de un debate, de ese debate que nos debíamos desde hace algún tiempo. Pero también es la punta de lanza de otras luchas, entre ellas, la lucha por la autonomía, la libertad sexual y también la capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos. ♣♣♣

#PA

Viernes 17 de julio de 2020.

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