Por Carlos A. Moreno


Brasil, el segundo país con más muertes y casos por coronavirus en el mundo, completó este domingo 100 días sin ministro titular de Salud, cargo ejercido interinamente por un general del Ejército sin ninguna experiencia en el área.

Cuando el general de tres estrellas del
Ejército brasileño Eduardo Pazuello asumió como ministro interino de Salud, el
16 de mayo, Brasil tan sólo era el sexto país con más casos de la COVID-19 en
el mundo, con 218.223 contagios, y contabilizaba 14.817 muertos.

Tras 100 días de su gestión interina,
Brasil se consolidó como uno de los epicentros globales de la pandemia y como
el segundo país con más fallecidos (114.250) y más contagios (3,58 millones) en
el mundo, tan sólo superado por Estados Unidos.

Su interinidad por un plazo aún
indeterminado fue la solución encontrada por el presidente Jair Bolsonaro para
contar con un auxiliar que no objetara sus iniciativas frente a la pandemia,
que colocan la economía por delante de la salud.

El líder ultraderechista, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la enfermedad, a la que llegó de tildar de “gripecita” pese a que fue uno de los que la contrajo, tuvo dos ministros de Salud diferentes en menos de un mes antes de Pazuello.

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Tres ministros de salud en un mes

El militar sustituyó al oncólogo Nelson
Teich, que el 15 de mayo renunció al cargo que ocupó por apenas 28 días por
negarse a firmar el decreto por el que Brasil recetó el uso generalizado de la
cloroquina para tratar pacientes de la COVID-19 en todos los niveles.

Pese a que se trata de una medicina cuya
eficacia no ha sido probada y con graves efectos secundarios, Bolsonaro
defiende su uso y asegura que se curó del coronavirus gracias a la cloroquina.

Las divergencias también llevaron al jefe
de Estado a destituir el 16 de abril al ortopedista y diputado Luiz Henrique
Mandetta, el ministro de Salud que defendía las cuarentenas y el
distanciamiento social para enfrentar la pandemia, a lo que se opone Bolsonaro.

Pazuello había sido nombrado en abril como
viceministro de Salud debido a que su currículo, con una gran experiencia y
formación en logística, lo acreditaba como el más indicado para encargarse de
la distribución de equipos y medicinas por todo Brasil en momentos de
paralización de los transportes.

Bolsonaro, además, reforzó con un general
en el Ministerio de Salud su estrategia de darle cargos estratégicos a
oficiales de las Fuerzas Armadas, 9 de los cuales son titulares entre los 22
ministerios en la administración del coronel de la reserva.

Tal situación llevó al magistrado Gilmer Mendes, uno de los once miembros de la Corte Suprema, a afirmar que el Ejército se estaba “asociando a un genocidio” al mantener como ministro de Salud a un general sin experiencia en medio de la crisis sanitaria más grave enfrentada por el país en su historia.

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Un
ministro de bajo perfil y desconocido por los brasileños

Como ministro Pazuello se ha caracterizado por su bajo perfil y por rehuirle a las ruedas de prensa, que sus antecesores concedían diariamente para actualizar al país sobre la pandemia. De acuerdo con una encuesta divulgada la semana pasada, el 88 % de los brasileños no sabe el nombre del ministro de Salud.

En 100 días en el cargo, el militar tan sólo
ha tenido seis reuniones con el jefe de Estado, lo que lo convierte en uno de
los cuatro ministros menos recibidos por Bolsonaro. En los 28 días en que
ejerció como ministro, Teich tuvo 10 encuentros con su superior.

En los mismos 100 días el mandatario
recibió 49 veces a su ministro de Economía, Paulo Guedes, con lo que confirmó
que su mayor preocupación son los efectos económicos de la pandemia.

Pazuello protagonizó su mayor polémica
pocos días después de asumir, cuando anunció que cambiaría los criterios para
divulgar los casos de coronavirus, y fue obligado a volver atrás luego de que
se multiplicaran las denuncias de que el Gobierno pretendía maquillar los datos
sobre la pandemia.

Igualmente generó polémica al nombrar a militares como auxiliares en una veintena de cargos estratégicos en el Ministerio que eran ocupados por médicos y especialistas en salud.

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Apoyo
a distanciamiento social

En una de sus pocas y más recientes
intervenciones públicas, poco después de que Brasil acumulara más de 100.000
muertos por la COVID, admitió que los protocolos adoptados al comienzo de la
pandemia estaban equivocados y manifestó su apoyo a las medidas de
distanciamiento social tan criticadas por Bolsonaro.

Sobre las 100.000 muertes, aseguró que
“no se trata apenas de un número. Todos los días sufrimos pérdidas. No es
sólo un número. No son 95.000, 98.000 o 100.000 lo que hará la diferencia. Lo
que hace la diferencia es cada brasileño que se pierde”.

Pese a que el propio Pazuello ha dicho que
está temporalmente en el cargo hasta que el presidente lo quiera, la
posibilidad de su salida quedó en duda el pasado jueves cuando transfirió a su
sucesor el cargo de comandante de la Duodécima Región Militar (Amazonía), que
ejercía desde enero, antes de ser convocado al Ministerio.

El militar pretendía retomar su cargo como
comandante militar una vez fuera sustituido en el Ministerio y ha dejado claro
que no cederá a las presiones para que se sume a las reservas de las Fuerzas
Armadas para no seguir como titular de la Salud en condición de general activo.

Pese a que Bolsonaro ha dicho que pretende mantenerlo por mucho tiempo, en las últimas semanas se ha reunido con líderes de partidos de centro que condicionan su apoyo al Gobierno a cargos ministeriales y que ambicionan la cartera de Salud. ♣♣♣

#PA. EFE, Río de Janeiro.

lunes 24 de agosto de 2020

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